Celebración del Día del Pollo a la Brasa en Perú
Cada tercer domingo de julio se conmemora el Día del Pollo a la Brasa en Perú, un plato emblemático que ha evolucionado en 75 años y se ha vuelto parte fundamental de la gastronomía del país.

El Día del Pollo a la Brasa se celebra en Perú cada tercer domingo de julio, un evento que genera un aumento considerable en la demanda de este popular plato. En el año 2026, esta celebración se llevará a cabo el 18 de julio, coincidiendo con el gusto nacional por el pollo a la brasa, un clásico en reuniones familiares y celebraciones. Las pollerías suelen ofrecer promociones especiales y menús alusivos a esta fecha, adaptándose a un crecimiento proyectado en ventas de hasta un 35% en algunos casos.
Históricamente, el pollo a la brasa tiene sus orígenes en 1950, cuando el suizo Roger Schuler, tras una crisis personal, comenzó a vender pollo asado en su hogar. Este emprendimiento dio lugar a La Granja Azul, reconocida como el primer restaurante dedicado a este platillo. Desde entonces, el pollo a la brasa ha evolucionado, integrándose en la cultura culinaria peruana y adaptándose a los gustos contemporáneos.
El nivel de popularidad del pollo a la brasa puede atribuirse a su sabor, unido a una tradición que ha pasado de generación en generación. En las celebraciones, se sirven varias combinaciones que complementan el pollo, como papas fritas, ensaladas y diferentes salsas, que enriquecen la experiencia gastronómica y reflejan la diversidad cultural de Perú.
Entre las pollerías más destacadas se encuentran La Granja Azul, Don Tito y Pardos Chicken, que han sabido consolidarse en el mercado. Estas empresas no solo han expandido su clientela a lo largo del país, sino que también han contribuido al reconocimiento internacional de esta tradición gastronómica.
El pollo a la brasa se ha convertido en un símbolo de unión entre los peruanos, no solo por su sabor característico sino también por los momentos compartidos alrededor de una mesa. La gastronomía peruana, enriquecida por influencias de diversas culturas, ha logrado posicionar al pollo a la brasa como representante del orgullo nacional en el ámbito culinario.
A medida que se acerca la celebración, los restaurantes se preparan para un incremento significativo de pedidos. Las historias y recetas familiares pasan a ser compartidas y celebradas, manteniendo vivo el legado del pollo a la brasa en cada rincón del Perú.