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Chile ajusta su horario de verano: cambios y efectos en la frontera con Argentina

A partir del 5 de septiembre, Chile adelantará su reloj una hora, indicando el comienzo del horario de verano. Este ajuste impactará la operatividad de los cruces fronterizos con Argentina, ya que volverá a igualar la hora local entre ambos países.

Por Keila Giles2 min de lectura
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Chile ajusta su horario de verano: cambios y efectos en la frontera con Argentina

El 5 de septiembre, Chile dará inicio a su horario de verano al adelantar los relojes una hora a las 23:59, lo que a partir del domingo a la 1:00 establecerá el nuevo huso horario. Esta medida forma parte de la política habitual de modificación de horas que impulsa el país para adaptarse a los cambios estacionales. En la Isla de Pascua y en la Isla Salas y Gómez, el cambio se realizará una hora antes, comenzando a las 22:00 del mismo día.

El horario de verano establecido mantendrá su vigencia de manera indefinida en las regiones de Aysén y Magallanes, mientras que en el resto del país, esta disposición se aplicará hasta el 3 de abril de 2027. Este ajuste de horario tiene un impacto directo en la sincronización horaria entre Chile y Argentina, ya que durante el horario de verano, ambos países compartirán la misma hora.

Históricamente, la modificación de horarios ha generado cambios en la dinámica comercial y social a lo largo de la frontera. A pesar de que Chile ha realizado cambios en su horario para adaptarse mejor a la luz solar, este también influye en la operativa de los cruces fronterizos, algo relevante para las comunidades de la Patagonia que dependen del interrelacionamiento con ambos lados de la frontera.

Con el fin del invierno, esta actividad es particularmente importante, ya que muchos comerciantes y viajeros a menudo ajustan sus horarios para cruzar a ambos lados de la frontera, donde las diferencias horarias previas a este cambio podrían haber complicado la logística. En el pasado, las variaciones horarias han repercutido en el comercio y el turismo en la región, por lo que este ajuste se considera positivo para los lazos económicos y culturales entre Argentina y Chile.

Con el regreso a la igualdad horaria, se anticipa una continuidad en los intercambios comerciales y la normalización de actividades que involucran movilidad entre ambos países. Esta armonización horaria se convierte en un factor clave para planificar itinerarios y actividades, convirtiéndose en un alivio para los residentes que deben adaptarse a estas reglas estacionales.

Además, el aspecto turístico se verá afectado, dado que muchos viajeros entre la Patagonia argentina y el sur de Chile se beneficiarán de no tener que calcular ninguna diferencia horaria. En este contexto, los empresas turísticas y comerciales de ambas regiones están atentas a cómo estos ajustes influirán en sus operaciones y en la atracción de visitantes.

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