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Cierra la histórica fábrica de galletitas Tía Maruca en San Juan

La fábrica Tía Maruca de Albardón, San Juan, ha cerrado definitivamente su producción, afectando a decenas de empleados. Este cierre se debe a una crisis económica prolongada que limitó su actividad.

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Cierra la histórica fábrica de galletitas Tía Maruca en San Juan

La emblemática fábrica de galletitas Tía Maruca, ubicada en Albardón, provincia de San Juan, ha anunciado el cierre definitivo de su establecimiento principal, decisión que impacta a decenas de trabajadores y familias de la región. La medida se toma tras meses de operación limitada debido a la grave crisis económica que atraviesa el país, lo que ha llevado a la firma a no poder sostener su producción.

Tía Maruca, que funcionó durante casi 30 años como un referente en la industria alimentaria, dejó de producir a un ritmo adecuado, enfrentando una caída en la demanda y el aumento de los costos operativos. Según se informó, la empresa buscó alternativas para reestructurar su modelo operativo, pero finalmente consideró insostenible continuar con el complejo fabril.

La historia de Tía Maruca comenzó en 1998 con un enfoque en la elaboración artesanal y familiar de productos alimenticios. En 2017, la compañía alcanzó un hito significativo al adquirir la antigua planta de Dilexis, lo que le permitió ampliar su capacidad de producción y convertirse en un actor fundamental en el abastecimiento de mercados locales e internacionales. Este crecimiento llegó a incluir más de 300 empleados directos en su planta de Albardón.

Este cierre representa un nuevo golpe para el mapa industrial del interior del país, que ha visto el cierre de varias fábricas ante la compleja situación económica. La incertidumbre laboral se cierne sobre los trabajadores afectados, quienes enfrentan la difícil situación de buscar nuevas oportunidades laborales en un contexto de creciente dificultad para el empleo.

Las negociaciones sobre las indemnizaciones de los empleados despedidos han comenzado, y mientras tanto, la noticia del cierre ha generado preocupación en la comunidad local, que ha visto en Tía Maruca un símbolo de desarrollo y trabajo en la región. Las autoridades locales están evaluando posibles medidas de apoyo y reinserción laboral para mitigar el impacto de esta decisión.

El futuro de la planta de Tía Maruca es incierto, y su cierre no solo marca el fin de una trayectoria empresarial, sino que también plantea interrogantes sobre las condiciones del mercado laboral en el sector alimenticio en el contexto de una economía en crisis.

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