Cierre de empresas y descenso del empleo formal tras la reforma laboral
La reciente reforma laboral implementada en marzo de 2026 ha generado un impacto negativo en el mercado de trabajo en Argentina. En solo cuatro meses, se registraron 6.905 cierres de empresas y la pérdida de 36.000 empleos formales, lo que ha contribuido a un aumento histórico de la informalidad laboral.

La ley de modernización laboral que comenzó a aplicarse en marzo de 2026 tenía como meta promover la creación de empleo formal y la actividad empresarial. Sin embargo, un análisis reciente del Instituto Argentina Grande (IAG) muestra resultados opuestos. De acuerdo a los datos recopilados hasta julio de 2026, se han cerrado 6.905 empresas en este corto período y se han perdido 36.000 puestos de trabajo.
Desde la llegada de esta normativa, se ha observado una caída significativa en la cantidad de empresas que operan en el país. Desde noviembre de 2023, 31.342 empresas han dejado de funcionar, lo que representa un saldo negativo de 709 cierres en el último mes contabilizado. El estudio destaca que las pequeñas y medianas empresas han sido las más afectadas, con un 6,8% menos en el segmento de 1 a 10 empleados y un 47% de los cierres concentrados en aquellas de hasta 100 trabajadores.
El impacto más significativo se ha dado en sectores como Comercio, que perdió 8.758 firmas, seguido por Transporte y almacenamiento con 6.915, e Industria con 4.158. A nivel geográfico, la caída se ha manifestado en 23 de las 24 jurisdicciones del país, siendo el Norte y Cuyo las regiones más golpeadas por esta tendencia. La única excepción ha sido Neuquén, que reportó un aumento de 72 empresas durante el mismo período, resaltando una situación positiva en medio de un panorama general desfavorable.
Ante esta contracción de la actividad empresarial, el empleo formal también ha sufrido un declive. Según el IAG, el empleo privado registrado ha disminuido durante 13 meses consecutivos, con un total de 241.200 puestos menos desde noviembre de 2023. Esta situación preocupa, ya que incluso sectores anteriormente dinámicos, como la minería y el petróleo, han visto caer sus números de formalización laboral. La tasa de ingreso al empleo formal se ubicó en un 1,6%, lo que indica que las herramientas introducidas por la reforma, como la extensión de períodos de prueba y el banco de horas, no han cumplido su objetivo de incentivar la contratación.
El aumento en la informalidad laboral es otra consecuencia alarmante, que ha llegado al 45% de los ocupados, un número histórico según la Encuesta Permanente de Hogares. Más de 6 millones de trabajadores se encuentran en esta situación, con un incremento de 348.000 en el último año. La desocupación se sitúa en un 7,9%, mientras que la subocupación alcanza el 11,5%, reflejando una realidad complicada para muchos.
Por otro lado, los salarios también se han visto afectados, con una pérdida real del 3,7% en el salario privado registrado, superando el 8% si se considera el índice de precios del consumidor actualizado. En el sector público, el retroceso se eleva al 37,8% en términos reales durante el mismo lapso.
Este contexto plantea un escenario difícil para la economía y el mercado laboral del país, donde la implementación de la reforma laboral no está ofreciendo los beneficios esperados, sino que ha agudizado la crisis laboral vigente.