Cierre de fábrica láctea histórica en El Trébol preocupa a empleados y comunidad
Una emblemática fábrica láctea con más de 100 años de historia en El Trébol, Santa Fe, cerrará, generando gran preocupación entre los empleados y la comunidad. La planta, que actualmente emplea a 54 trabajadores, analizará opciones para su futuro laboral antes de cesar operaciones programado para marzo de 2027.

La industria láctea de El Trébol, Santa Fe, se encuentra en una encrucijada ante el anuncio del cierre de una fábrica con más de un siglo de historia. Esta decisión de la multinacional Savencia Fromage & Dairy conmociona no solo a los 54 empleados que actualmente laboran en el establecimiento, sino también a la comunidad local, que históricamente ha dependido de esta planta para su sustento.
La fábrica fue inaugurada en 1913 y ha estado vinculada al desarrollo económico y productivo de la región durante más de 100 años. La planta tiene capacidad para procesar aproximadamente 130.000 litros de leche diarios, especializándose en la producción de quesos semiduros como tybo y gouda, lo que la convierte en un referente dentro de la industria láctea nacional.
El cierre está previsto para el 31 de marzo de 2027, pero la empresa asegura que no habrá despidos inmediatos. Para los empleados, se contemplan diversas opciones laborales, que incluyen retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas, indemnizaciones y la posibilidad de ser reubicados en otras plantas del grupo en Santa Fe. Este enfoque busca mitigar el impacto del cierre y ofrecer alternativas a los trabajadores afectados.
La compañía tiene otras operaciones en localidades cercanas como Las Parejas y Franck, lo que a priori abre una ventana para que algunos empleados mantengan su puesto, siempre y cuando estén dispuestos a trasladarse. Sin embargo, la incertidumbre persiste y la situación genera ansiedad entre los operarios y sus familias.
Además de las medidas internas, la fábrica ha sido puesta a la venta, y existe la esperanza de que un nuevo inversor pueda mantener la planta en funcionamiento, lo que evitaría el cierre definitivo y preservaría los puestos de trabajo. En este contexto, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) está monitoreando de cerca las negociaciones con la empresa, buscando soluciones para la plantilla de trabajadores.
La situación se torna así crítica no solo por el impacto laboral, sino también por la importancia histórica y social que tiene la planta en El Trébol. La pérdida de este establecimiento significaría un duro golpe para una comunidad que ha tenido en la industria láctea uno de sus principales motores económicos durante más de un siglo.