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Cierre de la oficina de meteorología en el aeropuerto de Neuquén por jubilación

La jubilación de Mary Stevens marca el cierre de la oficina de pronósticos del aeropuerto Presidente Perón de Neuquén. Aunque no afectará las operaciones comerciales, la ausencia de un meteorólogo local resalta la escasez de profesionales en la región.

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Cierre de la oficina de meteorología en el aeropuerto de Neuquén por jubilación

Con la reciente jubilación de Mary Stevens, la última técnica en meteorología a cargo de la oficina de pronósticos del aeropuerto Presidente Perón de Neuquén capital, se cierra este importante espacio de servicios. Tras 42 años de trayectoria en la terminal aérea, Stevens dejó su puesto el 10 de agosto tras un período de transición y reflexión sobre su futuro profesional. En su despedida, manifestó la falta de reemplazo por la escasez de expertos en meteorología en la región, lo que pone en evidencia una situación preocupante para el ámbito del transporte aéreo.

A pesar de que la operación de las aerolíneas no se verá alterada debido a que estas cuentan con sus propios servicios de meteorología, la falta de un especialista local cambiará los mecanismos de funcionamiento en el aeropuerto. Stevens explicó que sus pronósticos eran cruciales para vuelos de menor porte y helicópteros que se dirigían a Buenos Aires, servicios que ahora deberán depender de información proporcionada a distancia desde los pronosticadores de Aeroparque en la capital argentina.

Este cambio implica la pérdida del contacto directo que Stevens mantenía con las condiciones meteorológicas locales, una experiencia acumulada a lo largo de décadas trabajando en el aeropuerto. Su conocimiento del territorio le permitía ajustar los pronósticos y mantener un diálogo constante con defensores civiles y otros organismos, lo que contribuía a una mayor seguridad en las operaciones de vuelo.

La situación suscitada por el cierre de la oficina meteorológica resalta un problema más amplio en la región: la escasez de profesionales en meteorología. A nivel nacional, la formación de expertos en esta área es insuficiente y Neuquén no ha logrado contar con nuevos pronosticadores que reemplacen a aquellos que se retiran o se jubilan, planteando un reto para la seguridad en el transporte aéreo.

A pesar del cierre de la oficina del aeropuerto, se mantiene en funcionamiento la estación meteorológica que opera las 24 horas. Esto asegura que se sigan recopilando datos meteorológicos, aunque sin la experticia y el ajuste fino que proporcionaba Stevens desde su experiencia local. Este hecho deja en el aire la pregunta de cómo se gestionarán las futuras condiciones climáticas y su impacto en la seguridad de los vuelos menores en la región.

El desafío que enfrenta el aeropuerto Presidente Perón, junto a la necesidad de un reemplazo calificado para su oficina de pronósticos, se convierte en un tema relevante para la comunidad neuquina y sus operaciones aéreas. La expectativa es que se reactive la formación de profesionales en el área o se busquen soluciones alternativas para garantizar la seguridad de los vuelos.

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