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Cierre de la textil Will Der en Buenos Aires despide a 120 trabajadores

La fábrica textil Will Der anunció el cierre de sus dos plantas y el despido de 120 trabajadores en Buenos Aires, vinculando la decisión a la situación política actual. La medida responde a una caída en la demanda y el aumento de importaciones, que ha impactado fuertemente en su capacidad operativa.

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Cierre de la textil Will Der en Buenos Aires despide a 120 trabajadores

El 7 de agosto, la textil Will Der comunicó a sus empleados el cierre de sus dos plantas ubicadas en General Pacheco y Las Flores, en la provincia de Buenos Aires, lo que resultó en el despido de 120 trabajadores. Esta situación ha generado un contexto de gran tensión emocional, evidenciado por las reacciones de los presentes en el anuncio, que incluyeron llantos por parte del personal.

Durante la reunión, Santiago Phelan, exjugador de rugby y uno de los socios de la empresa, junto a Armando Anasal, hizo referencia a la situación política actual como un factor que ha influido en la crisis de la compañía. Anasal, con una trayectoria de casi 50 años en el sector, mostró su descontento afirmando que la política afecta profundamente la vida de las personas y lamentó haber evitado involucrarse en ella durante tanto tiempo. En un momento emotivo, dijo: "Solo les pido que piensen la próxima vez que voten porque la vida es política".

Los empresarios señalaron que la decisión de cerrar las plantas fue motivada por la disminución en la recepción de pedidos, la debilidad del consumo y la competencia desleal que representan los productos importados. Phelan explicó que, en el último año y medio, la empresa había hecho esfuerzos por diversificar su clientela buscando nuevos mercados, entre ellos el sector minero, pero las iniciativas no lograron revertir la situación adversa.

La falta de operaciones se ha vuelto crítica, según el relato de Phelan, quien indicó que, a pesar de que algunos pedidos para los meses de enero a marzo de 2027 estaban comenzando a aparecer, la compañía no contaba con la cantidad necesaria de trabajo para mantenerse a flote en el corto plazo. Es un reflejo de una realidad que muchas fábricas en la región están enfrentando, donde la importación de mercancías ha desplazado en parte a la producción local.

Este cierre no solo afecta a los trabajadores despedidos, sino que también resalta una tendencia preocupante en el sector textil argentino, que ha tenido que lidiar con desafíos que incluyen restricciones de mercado, precios altos y la presión de productos del exterior. Las consecuencias de esta situación son extensas y pueden tener un impacto significativo en la economía local.

De cara al futuro, se plantea un escenario incierto para la industria textil en Argentina. La preocupación por la pérdida de empleos y el debilitamiento de las fábricas nacionales es un tema que requerirá una atención urgente tanto de las autoridades como de los sectores involucrados para revertir esta tendencia que ha ido en aumento.

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