Cierre de sucursales de Diarco genera incertidumbre en Neuquén
El cierre de la sucursal de Diarco en Junín de los Andes crea inquietud entre los empleados y la comunidad. Este es el cuarto cierre de la cadena en dos meses, afectando a decenas de trabajadores en diferentes localidades.

La cadena mayorista Diarco ha cerrado su sucursal en Junín de los Andes, sumándose a una serie de bajas que también incluyen localidades como Jáuregui, Zárate y Tres Arroyos. Este cierre ha generado una gran incertidumbre sobre el futuro laboral de aproximadamente una docena de empleados que trabajaban en el local, ubicado en Colectora 9 de Julio 1125. Tal medida responde a una tendencia de reducción de la presencia comercial de Diarco en diversas provincias del país.
Este es el cuarto local que la empresa cierra en menos de dos meses, lo que pone de manifiesto un ajuste significativo en sus operaciones. Entre los cierres anteriores se destaca el de la sucursal en Jáuregui, que abrió en 2021 y, tras más de cinco años de funcionamiento, dejó sin trabajo a cerca de 30 personas. Asimismo, en Zárate, un establecimiento recién inaugurado cerró seis meses después, aduciendo que la facturación no alcanzaba para mantener los costos operativos.
En Tres Arroyos, el cierre fue anunciado de forma sorpresiva, dejando góndolas llenas y sin mayores explicaciones a los trabajadores. Esto ha repetido un patrón en los últimos tiempos, donde la cadena ha tenido que adaptar su operación, como en el caso de Tres Arroyos, donde se intentó transformar el modelo mayorista hacia un esquema de venta al público general.
Más que la pérdida de un establecimiento, el cierre en Junín de los Andes significa una reducción en la oferta comercial en la localidad, lo que podría afectar el abastecimiento de productos a los vecinos. A pesar de la preocupación entre empleados y consumidores, hasta el momento la empresa no ha emitido información oficial sobre la situación de la plantilla, dejando a los trabajadores en una posición de incertidumbre sobre su futuro laboral.
Este proceso de cierre de sucursales refleja las dificultades que enfrenta Diarco para sostener su modelo de negocio en un entorno comercial complicado, donde los cambios en el comportamiento del consumidor y los costos operativos están complicando su continuidad. La falta de claridad sobre las condiciones de desvinculación y el destino de los trabajadores agrava la situación, afectando no solo a los empleados sino también a la comunidad que depende de la oferta de productos de la empresa.