Cierre del juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko en Neuquén
Durante el cierre del juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko, la Fiscalía pidió la condena de Roberto Daniel Sánchez por homicidio agravado. Los alegatos se desarrollaron con un fuerte acompañamiento de la comunidad en Neuquén.

El juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko llegó a su etapa final en Neuquén, con la Fiscalía solicitando al jurado popular que declare culpable a Roberto Daniel Sánchez por homicidio agravado. La acusación se fundamenta en indicios de ensañamiento, prejuicio por la identidad de género y violencia de género. Este caso ha convocado la atención de la comunidad local, evidenciada por la masiva presencia de personas en la sala judicial y en la puerta de Ciudad Judicial, bajo la consigna "Justicia por Azul".
El alegato, realizado por el fiscal jefe Agustín García y su asistente letrada Agustina Jarry, estableció que se cuenta con pruebas suficientes para atribuir responsabilidad a Sánchez en el delito. La investigación, dirigida por la fiscal Guadalupe Inaudi, reveló que el crimen ocurrió en la vivienda del imputado en la madrugada del 25 de septiembre de 2025, cuando Azul ingresó a su casa. Momentos cruciales fueron presentados, como las grabaciones de las cámaras de seguridad que documentan los movimientos de ambos, indicando que el último registro del teléfono celular de Azul fue a la 1.50, poco después de entrar a la casa de Sánchez.
El fiscal se refirió a las evidencias recolectadas, que permitieron reconstruir la cronología de la fatalidad. Durante el día posterior al crimen, se observó que Sánchez continuó con su rutina diaria y no mostró señales de haber participado en un enfrentamiento, contrarrestando la defensa que postulaba una agresión mutua. Además, se presentó que el acusado había dispuesto el cuerpo de Azul para ocultarlo, lo que se argumenta como un indicio claro de culpabilidad.
La Fiscalía subrayó que la responsabilidad de Sánchez en este transfemicidio se agrava por el contexto de violencia de género, dado que se trata de un hombre que asesinó a una mujer, apuntando al profundo prejuicio que existe en torno a la identidad de género. Durante el proceso judicial, se destacó el impacto de las acciones de Sánchez, haciendo hincapié en que el crimen no sólo fue un ataque físico, sino un acto de odio hacia la identidad de la víctima.
La defensa, por su parte, no ha presentado pruebas contundentes que favorezcan su versión de los hechos, mientras que la Fiscalía ha mantenido una línea sólida de argumentación. La expectativa en torno al veredicto crece, tanto en el ámbito judicial como en la comunidad, donde se demanda justicia y reparación por el cruento hecho.