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Cierre del paso Cristo Redentor: más de 3.000 camiones varados por tormenta

El cruce internacional Cristo Redentor, que conecta Argentina y Chile, permanece cerrado debido a un temporal que ya lleva un mes. Más de 3.000 camiones están varados, afectando el comercio y el turismo.

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Cierre del paso Cristo Redentor: más de 3.000 camiones varados por tormenta

El paso internacional Cristo Redentor, que une Argentina y Chile a través de la cordillera de los Andes, ha sido cerrado durante un mes por condiciones climáticas severas, que incluyen nevadas intensas y ráfagas de viento que alcanzan los 160 km/h. Desde el 14 de julio, este corredor vital para el transporte de mercancías se ha visto inactivo, generando una situación crítica para miles de transportistas que esperan cruzar a Chile.

Aproximadamente entre 2.000 y 3.000 camiones están actualmente varados en el lado argentino, esperando una mejora en las condiciones meteorológicas que permita la reapertura del paso. La prolongada inactividad de esta ruta no solo afecta a los transportistas, sino que también impacta a sectores como el turismo, la exportación e importación, que dependen de la conectividad entre ambos países.

Las autoridades nacionales y provinciales han implementado operativos de asistencia para ofrecer apoyo a los camioneros en espera. Este operativo incluye la provisión de insumos básicos, atención médica y servicios de emergencia para los transportistas que llevan semanas en la misma situación. Sin embargo, la falta de previsibilidad sobre la reapertura del cruce está generando descontento entre empresarios, que demandan mejoras en la infraestructura y la coordinación internacional.

Recientemente, figuras del sector logístico de ambos países, como la empresaria chilena Bárbara Kast y Leonardo Andreu, presidente del Clúster Logístico Mendoza, expresaron su preocupación por la prolongación del cierre del paso. En una carta pública, argumentaron que si bien las condiciones climáticas pueden causar cierres temporales, no se observa una gestión adecuada que permita mitigar el impacto de situaciones de este tipo en el comercio y el turismo.

Mientras tanto, en el lado chileno, el cierre de la Ruta 60CH afecta particularmente al complejo turístico Portillo, que está en plena temporada alta de invierno. Las condiciones climáticas severas están teniendo un efecto dominó que paraliza la actividad económica en ambas naciones, resaltando la necesidad crucial de contar con estrategias más efectivas ante contingencias climáticas.

A medida que se espera la continuidad de las nevadas y el viento, las autoridades subrayan la importancia de mantener despejadas las rutas y de establecer protocolos que permitan la circulación durante los periodos de menor actividad de la tormenta. Sin embargo, la situación actual deja en evidencia la fragilidad de las infraestructuras que conectan a ambos países, lo que plantea preguntas sobre la resiliencia y el futuro de esta vital ruta comercial.

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