Colaboración entre escaladores y arqueólogos para conservar pinturas rupestres
Escaladores y arqueólogos en Bariloche colaboran para proteger un sitio con pinturas rupestres, luego de un aviso sobre la apertura de una nueva vía de escalada. Coordinados por la AEBAR y el IIDYPCA, buscan resguardar este patrimonio cultural.

El reciente aviso sobre la apertura de una nueva vía de escalada en un sector con pinturas rupestres en Calabozo, en la ladera sur del cerro Otto, motivó a escaladores de Bariloche a contactar a especialistas del Grupo de Investigación Arqueologías y Patrimonios (GAP) del IIDYPCA (UNRN-CONICET). Esta interacción dio lugar a un esfuerzo conjunto dedicado a preservar un importante patrimonio arqueológico, marcado por la presencia de pinturas que datan de épocas ancestrales.
La zona donde se encuentran las pinturas fue identificada en 1994 por la arqueóloga Ana María Albornoz, quien destacó que su disposición y características las diferencian de otros sitios arqueológicos en la región. La peculiar orientación hacia el oeste, junto a la baja luminosidad y su ubicación estratégica entre los lagos Gutiérrez y Nahuel Huapi, sugiere que fue un lugar clave en el pasado para la circulación humana. Federico Scartascini, del IIDYPCA, expone que la realización de estudios ha permitido vislumbrar 39 motivos en tres paneles de pinturas, que generalmente comparten un tono rojizo.
Calabozo representa un ejemplo del estilo arqueológico conocido como "Modalidad del ámbito boscoso lacustre", característica del noroeste de la Patagonia. Aunque en años anteriores el sitio era utilizado para la práctica de escalada, la alerta durante la pandemia llevó a la Asociación de Escalada de Bariloche (AEBAR) a tomar medidas urgentes. En un primer paso, la AEBAR desarmó la vía que ponía en riesgo la preservación de las pinturas.
La colaboración entre escaladores y arqueólogos no se limitó a desarmar la vía. Se implementaron carteles informativos sobre la importancia histórica del lugar, así como talleres dirigidos a aperturistas que brindan conocimientos sobre la preservación del patrimonio cultural. Gonzalo Azuaga, referente de la AEBAR, subraya que la falta de conocimiento general sobre el valor de este sitio ha sido un desafío para su protección.
Este esfuerzo de conservación no solo busca proteger las pinturas rupestres de Calabozo, sino que también promueve la sensibilización y educación de los escaladores y de la comunidad en general. A través de estas iniciativas, se espera que el respeto por el patrimonio cultural aumente y que futuras prácticas recreativas en la zona se realicen con mayor conciencia.
La continuidad de este trabajo conjunto refleja un compromiso creciente entre diversas organizaciones y la comunidad para preservar los elementos que conforman la rica historia cultural de la Patagonia, particularmente en Bariloche, donde la interacción entre patrimonio natural y cultural es vital para su identidad.