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Comienzo prometedor de la temporada agrícola en El Bolsón

El Bolsón arranca su temporada productiva con perspectivas favorables gracias a las abundantes lluvias. Los cultivos de lúpulo y frutas finas se benefician de las condiciones óptimas en la región.

Por Lorena Bermejo4 min de lectura
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Comienzo prometedor de la temporada agrícola en El Bolsón

Productores de lúpulo, hortalizas y frutas finas en El Bolsón han comenzado su temporada agrícola con optimismo debido a las recientes lluvias, que han mejorado las condiciones de crecimiento. En particular, se destaca la producción de lúpulo, un cultivo esencial para la economía de la región, donde alrededor del 60% de la actividad económica está relacionada con el agro.

La temporada se distingue por la producción diversificada y a pequeña escala, característica de la zona. El lúpulo, por ejemplo, se cultiva en 130 hectáreas en El Bolsón, que representa el 70% de la producción nacional. Este cultivo no solo es importante por su volumen, sino también por la cantidad de mano de obra que requiere: aproximadamente 16 mil jornales anuales, lo que significa un puesto de trabajo cada dos hectáreas.

Los productores locales están optimistas sobre el rendimiento del lúpulo para esta primavera, gracias a la falta de heladas y a vientos débiles, condiciones que favorecen su desarrollo. El proceso crítico del entutorado, que requiere un aumento del personal durante 8 a 9 semanas, es clave para asegurar una buena cosecha. Muchas familias de la región dependen de la industria del lúpulo durante todo el año, lo que subraya su relevancia social y económica.

Por otro lado, la producción de frutas finas, que incluye frambuesas y frutillas, involucra a alrededor de 270 productores en la Comarca Andina. Este segmento del mercado está compuesto mayormente por pequeños y medianos productores, que buscan diversificar su oferta entre productos frescos y congelados, además de atraer al turismo hacia sus chacras.

La humedad y las temperaturas cálidas han acelerado los procesos biológicos en los cultivos, lo cual es alentador, pero también presenta nuevos desafíos en la logística de cosecha. Las intensas lluvias pueden requerir un mayor esfuerzo organizativo para manejar eficientemente la recolección, lo que podría impactar la calidad del producto final.

A medida que avanza la temporada, se prevé que la colaboración entre los productores y las instituciones, como el INTA, continúe jugando un rol importante para afrontar los potenciales retos y asegurar que la cosecha sea exitosa en un contexto donde la agricultura es fundamental para la economía regional.

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