Comisarías de Neuquén en crisis por sobrepoblación extrema de detenidos
Las comisarías de Neuquén están colapsadas, con 181 detenidos en espacios para 72 personas. El 63% de ellos ya está condenado, lo que plantea serias preocupaciones sobre las condiciones de encarcelamiento.

Las comisarías de la capital neuquina atraviesan una crisis severa, evidenciada por la gran cantidad de personas detenidas en sus instalaciones. Según un informe reciente del Monitor Federal de Presos en Comisarías, actualmente hay 181 individuos alojados en dependencias diseñadas para solo 72, lo que resulta en una sobrepoblación de 251,4% y 109 personas excediendo la capacidad autorizada.
De los 181 detenidos en estas comisarías, un alarmante 63% ya ha sido condenado, lo que sugiere que no solo se trata de una retención temporal de personas mientras se resuelven sus causas. En cambio, la mayoría de los detenidos están cumpliendo condenas en espacios no adecuados para tal fin, lo que compromete la función de la Policía de Neuquén, ya que su labor se ve aumentada al tener que custodiar a personas que deberían estar en un penal.
El Comité Provincial para la Prevención de la Tortura (CPPT) ha advertido sobre este creciente problema en su Informe Anual 2025, donde se registraron 218 personas en dependencias policiales, lo que corresponde al 27,4% del total de privados de libertad en la provincia. Además, el número de detenidos en comisarías ha aumentado casi un 33% entre 2024 y 2025, lo que ha llevado a clasificar esta situación como un “subsistema informal de encarcelamiento”.
Este mecanismo irregular ha generado serias preocupaciones sobre las condiciones de vida de los detenidos. La insuficiencia de recursos, como falta de camas y espacios adecuados, ha repercutido gravemente en la salud y seguridad de las personas alojadas. Asimismo, la efectividad de la Policía para garantizar la seguridad se ve comprometida, ya que las fuerzas no están preparadas para tal carga de trabajo.
La problemática de la sobrepoblación carcelaria no solo refleja fallas en la gestión del sistema penal, sino que también plantea interrogantes acerca de los derechos de los detenidos y la capacidad del estado para asegurar condiciones dignas de alojamiento. Las comisarías, en lugar de ser un lugar transitorio, se han convertido en espacios donde se perpetúan las condiciones de encierro sin la infraestructura adecuada.
La situación exige una respuesta urgente por parte de las autoridades competentes, que deberán buscar soluciones que no solo aborden la sobrepoblación, sino también la mejora de las condiciones en las que se encuentran estos detenidos. Este desafío pone de relieve la necesidad de reevaluar el sistema penitenciario y los mecanismos de privación de libertad en Neuquén.