Cómo los antiguos peruanos enfrentaban terremotos con técnicas ingeniosas
Recientes estudios revelan cómo las civilizaciones peruanas prehispánicas, como la Caral, diseñaron construcciones que resistían terremotos. Las shicras, bolsas de fibra vegetal, fueron clave en este enfoque constructivo que fusiona tradición y ciencia, perdurando hasta la actualidad.

Los recientes sismos en Perú, como el de 7.2 grados registrado en Ayacucho, ilustran la constante amenaza sísmica que enfrenta el país. Las comunidades prehispánicas, en su convivencia con esta realidad, desarrollaron soluciones ingeniosas para mitigar el impacto de los movimientos telúricos. Solo en 2026, se han contabilizado más de 550 sismos, evidenciando la necesidad de estructuras resilientas.
Entre las civilizaciones que sobresalen en este aspecto se encuentra Caral, reconocida como la primera civilización de América. Los constructores carales implementaron un sistema de cimientos basado en shicras, que son bolsas tejidas con fibras vegetales como junco y totora. Estas se llenaban de piedras y se situaban estratégicamente en las bases de las edificaciones, ayudando a distribuir las cargas y absorber la energía de los temblores.
Ruth Shady Solís, directora de la Zona Arqueológica Caral, señaló que el uso de shicras mejora la estabilidad de las estructuras y disminuye el impacto de las fuerzas sísmicas. El concepto evolucionó con el tiempo, pasando a utilizarse megashicras, que son versiones más grandes de estas bolsas, en ciudades posteriores como Vichama. Este avance muestra cómo el conocimiento técnico se transmitió y adaptó a través de las generaciones, permitiendo a estas culturas enfrentarse a nuevos retos ambientales.
La validez de las técnicas ancestrales se corrobora con investigaciones modernas. Un estudio del ingeniero Julio Vargas Neumann demostró que las viviendas de adobe reforzadas con shicras ofrecían una mejor resistencia a los sismos en comparación con las estructuras que no contaban con estas innovaciones, las cuales sufrieron mayores daños. Esta investigación, realizada en 2017, propone que la integración de estos sistemas en la construcción de viviendas rurales podría aumentar significativamente la seguridad y reducir el riesgo de problemas por humedad en las estructuras.
El sistema constructivo que empleaban los carales no solo resalta el ingenio de los antiguos peruanos, sino que también utiliza materiales locales de bajo impacto ambiental. Aunque en la actualidad se emplean diversas normativas y materiales en la arquitectura, el análisis de estas técnicas ancestrales proporciona enseñanzas fundamentales para el diseño de edificaciones en áreas propensas a sismos.
Las culturas andinas continuaron perfeccionando estas estrategias a lo largo de los siglos. Investigaciones recientes, como las publicadas por la arquitecta e investigadora Caroline Amstutz, subrayan que la arquitectura incaica también muestra una notable adaptación a los requisitos de resistencia sísmica, reflejando la resiliencia de estas civilizaciones en el tiempo.