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Cómo transformaron un galpón en un acogedor monoambiente de 25 m2

Dos arquitectas de Rosario han convertido un galpón en un hermoso monoambiente de 25 metros cuadrados en Armstrong, recibiendo una gran atención en redes sociales. El proyecto, impulsado por Andrea, destaca por su diseño luminoso y funcional dentro de un presupuesto limitado.

Por Javier Avena3 min de lectura
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Cómo transformaron un galpón en un acogedor monoambiente de 25 m2

Andrea y Yamila, dos arquitectas graduadas de la Universidad Nacional de Rosario, se embarcaron en un innovador proyecto en la ciudad de Armstrong, Santa Fe, donde transformaron un antiguo galpón en un acogedor monoambiente de 25 metros cuadrados. Este desafío fue logrado en solo tres meses y ha captado la atención de más de un millón de personas a través de un video publicado en redes sociales, que ha generado miles de positivos y comentarios.

El interés por la renovación y reciclaje de espacios es cada vez más palpable en Argentina, y el trabajo de Andrea y Yamila es parte de una tendencia más amplia de revitalizar construcciones antiguas. Las arquitectas encontraron en el interiorismo y las reformas integrales su pasión, aprovechando su experiencia en diferentes estudios antes de unirse para formar su propio equipo. Su enfoque se centra en embellecer espacios olvidados con soluciones creativas y accesibles.

El proyecto comenzó cuando Andrea, buscando independizarse, se encontró con la opción de utilizar un galpón, de cinco por cinco metros, que pertenecía a su padre. Desde este momento, se plantearon el reto de crear un monoambiente que no solo fuera económico, sino que también reflejara su estilo y personalidad. La idea era diseñar un espacio funcional, luminoso y acogedor, que incluyera un patio, algo que para Andrea era una de sus condiciones esenciales.

El proceso incluyó la renovación de pisos, paredes y techos, siguiendo una filosofía de bajo presupuesto y alta creatividad. El acceso al monoambiente fue especialmente considerado: se reutilizó una gran abertura de una casa abandonada para maximizar la entrada de luz natural, otorgando al espacio una atmósfera cálida y amigable.

Esta transformación demuestra no solo el talento de las arquitectas, sino también el potencial de reutilizar espacios desaprovechados en ciudades pequeñas como Armstrong, que cuenta con aproximadamente 13,000 habitantes. La respuesta del público en redes sociales sugiere que hay un gran interés en este tipo de proyectos, lo que podría abrir nuevas oportunidades para Andrea y Yamila en el futuro.

Con la visibilidad ganada, esperan continuar desarrollando más proyectos similares en la región, contribuyendo así a una renovación urbana que respete el pasado y se enfoque en la funcionalidad y la estética, alineándose con las demandas de la vida moderna.

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