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Condena por instigación al suicidio en un caso de violencia de género

Diego Zerda fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por instigar al suicidio de su expareja, Karla Robles. El caso, tratado con perspectiva de género, expone deficiencias en la protección ante denuncias previas de violencia de género.

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Condena por instigación al suicidio en un caso de violencia de género

La Justicia de Tucumán impuso una condena de cuatro años y seis meses de prisión a Diego Zerda, de 33 años, al hallarlo culpable de instigar al suicidio de su expareja, Karla Robles, y de amenazar al hermano de ella. La jueza Fanny Siriani dictó la sentencia tras validar tanto el dolo como el vínculo causal entre las acciones del acusado y el trágico desenlace que ocurrió el 24 de octubre de 2025.

Durante el juicio, se resaltó que la relación entre Zerda y Robles estuvo marcada por un patrón de violencia física y psicológica, que incluyó amenazas y prácticas de manipulación. Desde 2022, Karla había presentado diversas denuncias contra Zerda, las cuales incluyeron medidas de restricción que, según se determinó, resultaron ineficaces para detener el hostigamiento del que era víctima. El tribunal subrayó que de acuerdo a la Fiscalía, Zerda conocía el estado de vulnerabilidad de Karla y se aprovechó de ello para aislarla y causarle un daño psicológico más intenso.

Un elemento crucial en el caso fue la evidencia digital recopilada, incluyendo mensajes de texto y pericias del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, que ayudaron a reconstruir el ambiente de abuso y control al que estuvo sometida la joven. El hecho más impactante ocurrió durante una transmisión en vivo de TikTok que realizó Karla, donde se despidió de sus seres queridos antes de su suicidio, lo que fue considerado por la Fiscalía como el resultado de un proceso prolongado de violencia.

El fallo también destacó la insuficiencia de los mecanismos de protección existentes ante las denuncias de violencia de género, criticando a las autoridades por no haber logrado prevenir el continuo hostigamiento, a pesar de los antecedentes de amenazas registradas. Además, se incorporaron a la condena las amenazas realizadas por Zerda a continuación de la muerte de Karla, dirigidas a su hermano, que fueron consideradas como un delito adicional.

Aunque la Fiscalía había solicitado una pena de seis años, la defensa abogó por la absolución. El tribunal finalmente optó por una condena más leve, pero reconoció la culpabilidad del acusado. Este caso representa un precedente en Tucumán, siendo el primer juicio por instigación al suicidio con condena de prisión efectiva en la provincia, lo que reabre el debate sobre la necesidad de una respuesta más efectiva ante situaciones de violencia de género y amenaza.

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