Condenan a dentista por malpraxis tras extraerle dos dientes a una paciente
Una mujer inició una demanda contra su dentista tras perder dos incisivos sanos durante un tratamiento. La Justicia determinó que hubo mala praxis y estableció una indemnización.

Una mujer de 32 años, que comenzó su consulta a un consultorio odontológico por dolor en los incisivos superiores, terminó demandando a su dentista tras la extracción errónea de dos dientes. La paciente acudió a la dentista en Bahía Blanca en 2022 con constantes molestias, donde se le administraron analgésicos y antibióticos antes de que la profesional solicitara una radiografía panorámica. Con base en este estudio, la odontóloga diagnosticó una infección, lo que la llevó a realizar una extracción que resultó en la pérdida de un diente sano.
En el transcurso del tratamiento, la dentista, tras la extracción del diente considerado responsable de la infección, intentó reimplantar el primero eliminado. Sin embargo, el procedimiento no tuvo éxito, lo que llevó a que la paciente se quedara sin dos incisivos superiores. Posteriormente, la paciente recibió prótesis removibles que no se ajustaban bien y generaban problemas al comer. Ante la falta de mejora, se decidió consultar a otro especialista, quien confirmó la mala práctica.
El juicio iniciado en su contra concluyó con la condena a la dentista, quien argumentó haber actuado dentro de las opciones disponibles y que la paciente había dado su consentimiento informado para el tratamiento. Sin embargo, según la pericia odontológica presentada, se evidenció que la radiografía utilizada por la odontóloga no era suficiente para justificar las extracciones. Además, se constató que el segundo incisivo podía haberse tratado en lugar de extraerlo.
El Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 2 de Bahía Blanca determinó que la odontóloga había cometido errores en la atención a la paciente y estableció una compensación económica por daños físicos, estéticos y morales. La Justicia también revisó la documentación de consentimiento que presentó la dentista, concluyendo que no se habían explicado adecuadamente los riesgos y las alternativas al tratamiento, lo que contribuyó a la decisión de la paciente y a la posterior condena.
La perito en el caso documentó las secuelas físicas resultantes de la pérdida de los dientes, incluyendo alteraciones estéticas significativas, dificultades para pronunciar ciertas palabras y un hundimiento en el labio, lo que afectó considerablemente la calidad de vida de la mujer. Este caso resalta la importancia de una atención dental adecuada y el cumplimiento de los protocolos necesarios en tratamientos odontológicos.