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Condenan a dos hombres por agresiones a la policía y celadores en Neuquén

La Justicia en Neuquén condenó a dos hombres por ataques violentos contra celadores y policías en dos incidentes distintos. Uno de los condenados es un interno de la Unidad de Detención N°41 de Junín de los Andes.

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Condenan a dos hombres por agresiones a la policía y celadores en Neuquén

La Justicia de Neuquén ha emitido condenas en dos casos relacionados con agresiones a fuerzas de seguridad. En el primer incidente, Gastón Ezequiel Aguilera, un interno de la Unidad de Detención N°41 en Junín de los Andes, fue sentenciado por atacar con un cuchillo a un celador. Este hecho ocurrió el 16 de abril de 2026 cuando Aguilera, en un momento de tensión, hirió al celador en la mano izquierda. Tras recibir la noticia de su sanción, provocó daños en su celda, lo que agravó su situación judicial.

Aguilera fue condenado a seis meses de prisión por lesiones y daños, aunque se llegó a un acuerdo con la fiscalía que unificó esta pena con una condena anterior. El resultado final fue de tres años y once meses de prisión efectiva, además de ser declarado reincidente por el juez Maximiliano Bagnat, lo que indica un patrón preocupante en su comportamiento delictivo.

En un segundo caso, Nicolás Esteban Velázquez fue condenado por agredir a un policía durante un operativo el 1 de enero de 2026 en Plaza Huincul. Este operativo surgió tras la sospecha de que los ocupantes de un vehículo estaban armados. Durante la detención, Velázquez fue identificado por los agentes, momento que aprovechó para golpear a uno de los efectivos, causándole una caída y pisándole la mano. Este acto de violencia tuvo graves repercusiones, tanto para la víctima como para el acusado.

Ambos incidentes reflejan un aumento en la violencia hacia miembros de las fuerzas de seguridad en la región. La respuesta de la Justicia a estos actos agresivos pone de manifiesto un esfuerzo por controlar la violencia y proteger a los agentes que cumplen con su deber en el cumplimiento de la ley en entornos cada vez más hostiles.

El caso de Aguilera es particularmente representativo de los problemas existentes en las unidades penitenciarias de la Patagonia, donde la agresividad entre internos y personal no solo representa un desafío para la seguridad dentro de las prisiones, sino también para la seguridad pública fuera de ellas. Mientras que el caso de Velázquez presenta un reflejo de la violencia que se puede desatar en operativos policiales, lo que pone sobre la mesa la necesidad de protocolos de intervención más eficaces.

Ambos condenados enfrentarán sus sentencias en un contexto donde la violencia en las calles de Neuquén y en las unidades de detención sigue siendo un tema preocupante, que requiere atención tanto de la Justicia como de otros actores sociales para mitigar los riesgos que conllevan estas dinámicas de agresión y violencia.

La comunidad espera que el sistema judicial pueda dar una respuesta efectiva ante esos episodios, reforzando la protección de los funcionarios de seguridad y abordando las problemáticas que conducen a la reincidencia de ciertos delitos.

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