Condenan a enfermero de Esquel por robo de morfina en hospital
Un tribunal de Esquel condenó a un enfermero a dos años y seis meses de prisión por robar morfina de un hospital. Además, se le inhabilitó para ejercer su profesión durante cinco años.

Un tribunal mixto de Esquel ha dictado sentencia contra un enfermero que sustrajo morfina del servicio de guardia del Hospital Zonal. La condena fue de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional, y se le ha impuesto una inhabilitación especial de cinco años para ejercer su profesión. Esta decisión se basó en la gravedad del hecho y las circunstancias que rodearon el delito, que incluyeron la violación de la confianza pública y el abuso de su función como profesional de la salud.
Durante el juicio, el fiscal Fidel González presentó un conjunto de pruebas que apuntaron a la existencia de agravantes en el comportamiento del acusado, quien contaba con más de 30 años de experiencia en el ámbito hospitalario. No obstante, el tribunal consideró como atenuante la falta de antecedentes penales del enfermero, aunque esto no fue suficiente para evitar una condena significativa.
Uno de los factores que tuvo un impacto considerable en la decisión del tribunal fue el conocimiento que el enfermero tenía de las rutinas del hospital, lo que le permitió actuar en momentos de soledad para llevar a cabo su delito. En al menos dos ocasiones, el profesional logró sustraer morfina, lo que genera preocupaciones sobre la seguridad de los insumos críticos en el sistema de salud.
La morfina es un medicamento crucial en el tratamiento de dolores agudos, particularmente en situaciones de emergencia, y su sustracción afecta directamente la capacidad del servicio de salud para atender a los pacientes que lo necesitan. Al robar este opioide, el enfermero no solo incurrió en un delito económico, sino que también comprometió la disponibilidad de un insumo esencial para la atención sanitaria.
El tribunal, conformado por jueces técnicos y vocales populares, enfatizó la gravedad institucional del hecho al abordar delitos cometidos por funcionarios públicos. Afirmaron que es fundamental garantizar que quienes ocupen posiciones de confianza no solo respondan penalmente por sus actos, sino que también se les impida volver a delinquir, especialmente cuando delinquen en el ejercicio de sus funciones.
Con esta condena, se busca no solo sancionar al enfermero, sino también sentar un precedente que proteja los recursos del sistema de salud pública, instando a la sociedad a tener en cuenta la seriedad con la que deben tomarse los delitos cometidos en este ámbito. A partir de ahora, el enfermero deberá cumplir con la pena impuesta y no podrá ejercer su profesión durante el período de inhabilitación, asegurando así que no se repita este tipo de incidente en el futuro.