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Condenan a enfermero por robo de morfina en hospital de Esquel

Un enfermero del Hospital Zonal de Esquel fue condenado a dos años y medio de prisión en suspenso por robar morfina. Además, se le impuso una inhabilitación de cinco años para ejercer.

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Condenan a enfermero por robo de morfina en hospital de Esquel

La Justicia de Chubut sentenció a Marcelo Gustavo Villarroel, un enfermero de 54 años con más de 30 años de trayectoria en el ámbito de la salud, a dos años y seis meses de prisión condicional. Villarroel fue encontrado culpable de sustraer morfina de la guardia del Hospital Zonal de Esquel, donde trabajaba. Aunque no será encarcelado, la inhabilitación para ejercer su profesión se extendió por cinco años, el doble de la pena impuesta.

Las irregularidades se detectaron cuando el director del hospital presentó una denuncia por la desaparición de medicamentos importantes ante la falta de controles. En respuesta, se fortalecieron los protocolos de seguridad, incluyendo la instalación de cámaras en la zona de almacenamiento de la medicación. Villarroel sustrajo un total de siete ampollas de morfina en dos ocasiones, utilizando una llave ilegítimamente para abrir una caja de seguridad. Los hechos ocurrieron en horarios donde había poco personal, lo que facilitó su accionar.

Durante las audiencias, el fiscal solicitó cuatro años de prisión efectiva y una inhabilitación de ocho años, mientras que la defensa pidió la pena mínima. Sin embargo, el tribunal tuvo en cuenta la falta de antecedentes penales de Villarroel para fijar una condena menos severa. En sus consideraciones, los jueces enfatizaron el abuso de la confianza y el conocimiento que tenía Villarroel sobre las rutinas del personal y los procedimientos del hospital.

La conducta del enfermero fue calificada de grave no solo por el robo en sí, sino por la forma en que vulneró la privacidad de una compañera al buscar las llaves que le permitieran acceder a los insumos. Este agravante influyó durante la determinación de la pena, reflejando la gravedad de la falta cometida.

La investigación se vio sustentada por las imágenes captadas por las cámaras de seguridad, que mostraban a Villarroel realizando la sustracción de forma descarada. En este sentido, se documentó cómo utilizaba su cuerpo para cubrir sus acciones, un comportamiento que no empleaba al manipular otros psicofármacos en el mismo contexto.

Este caso resalta la importancia de la vigilancia y los controles en instituciones hospitalarias, donde el manejo de medicamentos controlados es fundamental para garantizar la seguridad de los pacientes y del personal.

En un contexto donde la confianza en los profesionales de salud debe ser prioritaria, el fallo judicial también subraya la responsabilidad ética que recae sobre ellos en el ejercicio de sus funciones.

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