Condenan a mujer por difamación a pollería en Bariloche, debe indemnizar y rectificar
La justicia de Bariloche falló en contra de una mujer que realizó publicaciones difamatorias sobre una pollería, obligándola a indemnizar a los propietarios y a rectificar sus afirmaciones. La acusación careció de pruebas sólidas y fue considerada dañina para el negocio local.

Un tribunal civil de Bariloche ha dictado una condena contra una mujer que realizó acusaciones no comprobadas contra una pollería mediante publicaciones en un grupo de Facebook. En sus comentarios, la demandada afirmó que el establecimiento alimentaba a animales silvestres con restos de pollo, lo que habría atraído ratas y afectado a la comunidad vecina. Su intención, según argumentó, era forzar a la pollería a cesar estas prácticas, aunque no presentó evidencia concreta que respaldara sus afirmaciones.
Las publicaciones, realizadas en un grupo digital con aproximadamente 12.000 miembros, causaron revuelo y atrajeron la atención de otros usuarios, lo que llevó a los dueños del comercio a actuar. Ante la seriedad de lo expuesto, contrataron un escribano para registrar las afirmaciones difamatorias y luego se dirigieron a la justicia reclamando una indemnización económica por daños, así como una rectificación pública del fallo.
Durante el juicio, la mujer negó las acusaciones de difamación y argumentó que había presentado denuncias a organismos municipales en relación con la higiene del negocio. Sin embargo, sus argumentos fueron desestimados ya que la prueba presentada no logró demostrar la veracidad de sus afirmaciones. Los testimonios de la defensa carecieron de validez, y un video presentado solo mostró la presencia normal de aves en el área, no a los dueños alimentándolas como se afirmaba.
Un informe relacionado con las denuncias municipales también sugirió que las acusaciones habían sido declaradas nulas y no se registraron infracciones ni sanciones contra la pollería, lo que llevó al juez a considerar el impacto de las declaraciones en el sustento económico del negocio. En su fallo, el magistrado destacó que, aunque cualquier ciudadano puede realizar reclamos, deben asumir las consecuencias de sus comentarios públicos y proporcionar evidencia para respaldarlos.
Consecuentemente, la justicia determinó que la mujer debía pagar una indemnización a los dueños del comercio, calculada con intereses desde la fecha de las publicaciones. Además, se le ordenó publicar el fallo en el mismo grupo de Facebook donde hizo las acusaciones en un plazo de diez días, bajo el riesgo de enfrentar sanciones financieras. Se aclara que este fallo es de primera instancia y puede ser apelado.
Este caso resalta la importancia de la responsabilidad al comunicar información en plataformas digitales, especialmente cuando se trata de acusaciones que pueden perjudicar negocios locales, un tema de creciente relevancia en la era de las redes sociales.