Condenan a un expolicía neuquino por abuso sexual a una adolescente
Un tribunal de Neuquén sentenció a un exagente de policía a más de siete años de prisión por abusar de una adolescente en un viaje familiar. La víctima reveló los abusos tres años después, lo que destacó las secuelas psicológicas del ataque.

La Justicia provincial de Neuquén emitió una condena de siete años y ocho meses de prisión efectiva para J.M.C., un expolicía, por dos casos de abuso sexual contra una joven de 13 años. Los abusos ocurrieron en febrero de 2021 durante un viaje familiar a San Martín de los Andes, donde el condenado aprovechó la cercanía con la víctima y su familia para cometer los delitos. La denuncia se hizo efectiva tres años después, en abril de 2024, lo que puso de manifiesto el impacto psicológico sufrido por la joven.
El tribunal que llevó adelante el juicio estaba compuesto por los jueces Eduardo Egea, Laura Barbé y Carolina González, quienes consideraron adecuada la pena requerida por la fiscal Inés Geréz, quien había solicitado la máxima permitida para este tipo de delitos. Sin embargo, la fiscal manifestó que la pena impuesta sigue siendo insuficiente en relación a la gravedad de los abusos y sus consecuencias sobre la víctima.
Además, la abogada que representó a la víctima, Melina Pozzer, se adhirió a la postura de la fiscal y enfatizó que el hecho de que el acusado estuviera en funciones como integrante de la policía al momento de cometer los abusos constituye un agravante significativo. El tribunal destacó este punto en su veredicto y, además, determinó la inscripción del condenado en el Registro de Identificación de Personas Condenadas por Delitos contra la Integridad Sexual (RiPeCoDis).
El caso de J.M.C. había pasado por un proceso judicial complicado, ya que tras ser declarado culpable en noviembre de 2025, su defensa apeló la sentencia y se ordenó un nuevo juicio debido a un conflicto de intereses relacionado con la participación de una abogada que había sido juez. Este reenvío permitió tratar la causa nuevamente y reafirmar los hechos y la pena correspondiente.
La duración de tres años entre los abusos y la revelación de los mismos evidencia no solo el trauma sufrido por la víctima, sino también las dificultades que enfrentan muchas personas para comunicar este tipo de experiencias. La condena es un paso en la búsqueda de justicia, aunque se reconoce que la pena impuesta podría no ser suficiente para reparar el daño causado.
Las repercusiones de este caso trascienden lo individual, ya que resalta la importancia de abordar la problemática del abuso sexual y la necesidad de crear espacios seguros para que las víctimas puedan hablar sin miedo, así como la responsabilidad de los actores institucionales en la protección de los derechos de los menores.