Condiciones laborales en Marruecos: contrasta el salario mínimo con la informalidad
En Marruecos, a pesar de contar con un salario mínimo y derechos laborales reconocidos, un gran numero de trabajadores carece de contrato y aporta poco a la Seguridad Social. La situación se agrava por una elevada tasa de desempleo juvenil.
La reciente llegada de más de 50.000 personas de Marruecos a Ceuta pone de manifiesto la crítica situación laboral en su país de origen. Con una tasa de desempleo juvenil que alcanza el 37,2%, muchos jóvenes se ven obligados a buscar oportunidades en el exterior, a menudo poniendo en riesgo sus vidas a través de travesías peligrosas. Además, un significativo porcentaje de la población activa trabaja sin contrato o sin contribuir a la Seguridad Social.
En Marruecos, el salario mínimo legal fijado para 2026 es de 17,92 dírhams por hora, lo que equivale a aproximadamente 319 euros mensuales en actividades no agrícolas. Sin embargo, a pesar de estas disposiciones, la realidad laboral es muy desigual, con una gran parte de la población, especialmente las mujeres, excluidas del mercado laboral formal. De hecho, solo el 19% de las mujeres de edad laboral participa activamente en la búsqueda de empleo, lo que contrasta fuertemente con el 68,5% de los hombres.
Las estadísticas del Alto Comisionado para el Plan de Marruecos indican que el desempleo general en el país es del 13%, pero la situación es más aguda en zonas urbanas, donde alcanza el 16,4%. En contraste, las áreas rurales presentan una tasa más baja del 6,6%. La brecha entre la participación laboral masculina y femenina se ve reflejada en los datos, mostrando que una gran parte de las mujeres ni siquiera se considera en la fuerza laboral debido a su inactividad.
Desde una perspectiva laboral, el marco legal en Marruecos establece una jornada máxima de 44 horas semanales y derechos como vacaciones pagadas y protección ante despidos. Sin embargo, estas regulaciones no se aplican de manera uniforme, lo que resulta en una alta incidencia de empleos informales y subempleo. En 2025, 1,19 millones de personas fueron clasificadas como subempleadas, lo que representa un 10,9% de la población ocupada, un problema que afecta mayoritariamente a trabajadores en áreas rurales.
La ley de trabajo también estipula derechos de maternidad y enfermedades, pero el acceso a estos beneficios a menudo depende de estar regularizado en el sistema de Seguridad Social, algo que muchos trabajadores no logran. Esta situación resalta las contradicciones del entorno laboral en Marruecos, donde los derechos laborales coexisten con una informalidad extendida que margina a una parte significativa de la población.
La crisis laboral y el desempleo juvenil están impulsando a muchos marroquíes a buscar alternativas fuera de su país. La migración masiva hacia Europa es cada vez más común, y mientras algunos logran alcanzar su destino, otros enfrentan el peligro y la incertidumbre en el proceso. La falta de oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes y las mujeres, continúa siendo un desafío crítico en Marruecos que requiere atención urgente para evitar que la situación empeore.