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Coninagro presentó el semáforo de economías regionales: la fruticultura sigue en crisis

Coninagro presentó su informe mensual sobre las economías regionales, revelando que la fruticultura en Río Negro continúa en una situación crítica. En particular, los sectores de peras y manzanas se ubican en zona amarilla, mientras que los cítricos y la actividad forestal han caído al rojo.

Por Miguel Vergara4 min de lectura
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Coninagro presentó el semáforo de economías regionales: la fruticultura sigue en crisis

Coninagro dio a conocer esta semana el semáforo de las economías regionales correspondiente a agosto, indicando que la fruticultura de peras y manzanas en Río Negro ocupa el color amarillo. Esta situación no presenta mejoras y se suma a un contexto alarmante donde nueve sectores, como yerba mate, arroz y vino, se encuentran en situación crítica, reflejando problemas variados en la producción agrícola e industrial.

Particularmente, las actividades de cítricos dulces y la producción forestal han caído al color rojo, lo que resalta la precariedad en múltiples sectores económicos que son fundamentales para la región. Coninagro evalúa estos sectores basándose en criterios como el costo y precio de producción, así como en el análisis del mercado nacional, brindando un panorama detallado de la situación económica de 19 actividades.

Según el informe, el sector de peras y manzanas se encuentra en el 12° lugar del ranking, con un 49% de su producción en rojo, lo que indica un fuerte decaimiento. José Alberto García, consejero de Coninagro y productor de estas frutas, señala que los altos costos y la escasez de mano de obra capacitada son factores críticos que inciden en la baja comercialización.

La extensión de la producción ha caído dramáticamente de unas 60.000 hectáreas a menos de 30.000 en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén en 23 años. Esta reducción ha incrementado los costos asociados a los sistemas de riego, impactando aún más en la viabilidad de la producción. García también advirtió que la escasez de trabajadores en el sector ha sido un problema persistente durante al menos 15 años, complicando la reactivación de la industria.

La Primera Cooperativa Frutícola de General Roca, que agrupa a 65 socios, se dedica a comercializar productos en 70 países a través de la empresa PAI (Productores Argentinos Integrados). Sin embargo, García destaca que la figura del productor primario está en peligro de extinción, con un drástico descenso de su número en el Alto Valle, de más de 7.000 en 2005 a menos de 700 en la actualidad. Esto indica un entorno preocupante para la fruticultura, que es crucial para el desarrollo económico de la región.

La situación de la industria frutícola refleja un problema más amplio que afecta a diversas actividades económicas en la Patagonia, poniendo en evidencia la necesidad de políticas que incentiven la producción y la capacitación de la mano de obra para revertir esta tendencia negativa.

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