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Conociendo el interior de una tuneladora que perforará los Andes

Las tuneladoras, o TBM, son máquinas complejas que funcionan como fábricas móviles para excavar túneles. Su uso se concreta en el proyecto del túnel internacional de Agua Negra, que conectará San Juan y Coquimbo, atravesando la Cordillera de los Andes.

Por Fausto Casanova4 min de lectura
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Conociendo el interior de una tuneladora que perforará los Andes

Las tuneladoras, conocidas técnicamente como TBM (Tunnel Boring Machine), son estructuras gigantescas que van mucho más allá de ser simples excavadoras. Estas enormes máquinas están diseñadas para excavar túneles de forma horizontal en diversos tipos de terreno, mientras al mismo tiempo instalan la estructura definitiva del túnel. Este proceso es fundamental para el desarrollo del túnel internacional de Agua Negra, una megaobra de ingeniería que unirá la provincia de San Juan, Argentina, con la región chilena de Coquimbo.

Dentro de una tuneladora se encuentra una compleja “ciudad industrial” a escala que puede extenderse por decenas o incluso cientos de metros en longitud. La máquina opera como una fábrica móvil, comenzando con una cabeza de corte que excava el terreno, seguida de una cámara de mezcla y presurización. En esta área, pistones hidráulicos regulan el empuje, mientras que los sistemas de extracción, que incluyen tornillos sin fin, transportan los materiales excavados hacia la parte trasera de la máquina a través de cintas transportadoras.

El proceso de construcción de un túnel no es trivial; los túneles para carreteras o ferrocarriles requieren diámetros significativos de entre 15 y 20 metros. Como parte de su funcionamiento, la tuneladora también cuenta con un erigidor de dovelas, que es un brazo mecánico crucial para la colocación de bloques de hormigón en forma de anillos de contención a medida que avanza.

El control de la tuneladora se lleva a cabo desde un espacio seguro conocido como puente de mando. Desde esta cabina, los operadores tienen acceso a múltiples pantallas y sensores que les permiten monitorear en tiempo real elementos como la presión del terreno, la velocidad de rotación y la temperatura de los motores. Esto asegura que el proceso de perforación sea seguro y eficiente.

Adicionalmente, el tren de respaldo, o back-up, incluye motores eléctricos, sistemas hidráulicos y generadores, además de un sistema de soporte vital para los trabajadores. Estos sistemas son vitales, ya que permiten que las cuadrillas operen durante los turnos de perforación de manera efectiva, incluso en las complejidades geológicas que presenta la Cordillera de los Andes.

El proyecto del túnel internacional no solo representa un avance en infraestructura para la región, sino que también se espera que beneficie el comercio y la conectividad entre Argentina y Chile, facilitando el flujo de personas y mercancías. La utilización de tuneladoras es símbolo del progreso en la ingeniería moderna, adaptada a los desafíos geográficos que presenta la Patagonia y su entorno montañoso.

A medida que avancen las obras, se espera que la tuneladora transforme el paisaje y facilite un nuevo enlace entre los dos países, cimentando una mejor interacción comercial y cultural.

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