Consumo: disparidad entre el crecimiento online y la caída en tiendas físicas
La reciente controversia entre el CEO de Mercado Libre y la CAME destaca un contraste en el consumo. Mientras el comercio electrónico crece, el consumo minorista presencial se reduce significativamente.

En medio de un debate creciente, se evidencian dos realidades opuestas respecto al consumo en Argentina. Por un lado, el CEO de Mercado Libre, Marcos Galperin, destacó un aumento en las ventas del comercio electrónico, señalando que en el último trimestre anualizó en alrededor de 16 mil millones de dólares, con un crecimiento del 22% en unidades y 38% en moneda constante. Por otro lado, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reportó una disminución del 3,8% interanual en el consumo minorista durante julio, acumulando una caída del 2,7% en lo que va del año.
La controversia se desató tras la publicación del Índice de Ventas Minoristas Pyme por parte de CAME, que se basa en una encuesta realizada a 1128 comercios, de los cuales solo el 26% opera en línea. La reacción de Galperin no se hizo esperar, cuestionando la representatividad de los datos de CAME. Este intercambio pone de manifiesto un fenómeno en el que las mismas estadísticas pueden contar historias diferentes dependiendo de la muestra analizada.
Desde CAME se enfatizó que el informe está enfocado en las pequeñas y medianas empresas tradicionales, no en el comercio electrónico, y que el crecimiento de plataformas como Mercado Libre no contradice la caída en las ventas físicas. La entidad argumentó que ambos fenómenos son resultados de contextos diferentes, cada uno reflejando desafíos específicos del comercio en el país.
Por su parte, Salvador Femenia, vocero de CAME, refirió que la compra de productos esenciales como pan, leche o carne no se realiza por plataformas digitales, y resaltó que el relevamiento de CAME se basa en unidades físicas, ofreciendo una perspectiva más representativa y real del consumo en distintas regiones argentinas.
Esta situación refleja las complejidades del mercado argentino, donde el crecimiento del e-commerce no se traduce en un aumento del consumo generalizado, especialmente en las provincias. La polarización entre ambos sectores podría tener implicaciones significativas en la estrategia comercial de las pymes y en el comportamiento del consumidor.
A medida que el comercio electrónico continúa expandiéndose, podría ser fundamental que los vendedores minoristas adaptaran sus métodos e integraran las ventas online para sobrevivir en un mercado en transformación. El futuro de estas empresas dependerá no solo de su capacidad de adaptación, sino también de las condiciones económicas que presente el país en los próximos meses.