Contienen el incendio en Ejulve y protegen a Cuevas de Cañart
Las autoridades lograron detener el avance del incendio en Ejulve, que ya había afectado a 2.900 hectáreas, y siguen alertas ante posibles reactivaciones. Los evacuados de Cuevas de Cañart continúan en albergues mientras se atiende la situación.

El incendio forestal que afecta a Ejulve, en la provincia de Teruel, ha visto una reducción en su avance, gracias a los esfuerzos de los equipos de emergencias. La superficie afectada abarca aproximadamente 2.900 hectáreas, y la situación se había vuelto crítica debido a la amenaza sobre la población de Cuevas de Cañart, que todavía enfrenta evacuaciones preventivas.
Alrededor de 175 personas han sido evacuadas de Cuevas de Cañart y áreas aledañas como Castellote de Ladruñán y Dos Torres de Mercader. De este grupo, al menos 35 requirieron alojamiento, pasando la noche en un albergue de Alcorisa. Las autoridades han resaltado que la evacuación es obligatoria y han advertido sobre el riesgo de permanecer en la zona afectada. Un grupo de 16 personas ignoró la orden de evacuación emitida por el sistema ES-Alert, poniendo en riesgo no solo sus vidas, sino también las de los equipos de rescate.
El consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, Roberto Bermúdez de Castro, indicó que las condiciones climáticas mejoraron significativamente, con una disminución de más de 10 grados centígrados en la temperatura y un cambio en los vientos que aumentaron la humedad, facilitando así las tareas de combate al fuego. Sin embargo, se anticipa una ola de calor a partir del martes, lo que podría complicar la situación nuevamente.
Las operaciones para controlar el incendio involucran un despliegue considerable, que incluye 9 helicópteros, 7 cuadrillas helitransportadas y múltiples aeronaves y equipos terrestres, además del apoyo de organismos como la Unidad Militar de Emergencias (UME). A pesar de estos esfuerzos, las rutas A-1702, TE-38 y TE-8101 permanecen cerradas, lo que limita el acceso a la zona afectada.
Paralelamente, otros focos de incendio en la región están bajo control, como el de La Cerollera, que se espera sea estabilizado pronto. En el Pirineo oscense, la situación se mantiene compleja, pero se confía en que las lluvias previstas puedan ayudar a controlar el avance del fuego.
La comunidad permanece alerta ante nuevas advertencias y se están realizando esfuerzos para mantener la seguridad de los habitantes y los recursos naturales de la región, una tarea vital dado el impacto que los incendios forestales pueden tener en el ecosistema local y la economía regional.