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Controversia en torno a las obras del estadio El Campín y su entrega

El proceso de modernización del estadio Nemesio Camacho El Campín enfrenta críticas debido a su avance lento y a la posible extensión de su fecha de finalización hasta 2028. A pesar de que la empresa encargada ha realizado inversiones significativas, las demoras suscitan preocupación entre las autoridades y usuarios del espacio, que temen por los eventos deportivos programados.

Por Carlos Pulido3 min de lectura
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Controversia en torno a las obras del estadio El Campín y su entrega

El estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá se encuentra en una fase crítica de renovación, con dudas sobre el cumplimiento del cronograma que prometía una versión modernizada del recinto para diciembre de 2027. La empresa concesionaria Sencia ha informado que apenas obtuvo la licencia necesaria para comenzar la demolición, lo que ha generado cuestionamientos sobre su capacidad de completar la obra a tiempo.

Hasta la fecha, Sencia ha destinado 14.000 millones de pesos a mejorar la infraestructura existente, incluyendo la renovación de suites, boxes, el sistema de videovigilancia y mejoras en la conectividad digital. La empresa sostiene que estos trabajos son cruciales para mantener el estadio operativo mientras avanza la modernización, la cual tiene un fuerte impacto en la comunidad, ya que El Campín es simultáneamente un espacio para grandes espectáculos y eventos deportivos.

A pesar de estas afirmaciones, el concejal Leandro Castellanos ha denunciado que el avance real es de apenas un uno por ciento, lo que plantea serias dudas sobre la posibilidad de tener el estadio listo para 2027. Castellanos ha solicitado al IDRD y a la concesionaria un cronograma update, pero hasta el momento las respuestas han sido insuficientes. La falta de información clara ha llevado a la posibilidad de que se implementen mecanismos de control político para exigir respuesta y garantizar la transparencia en el proyecto.

La preocupación en torno al estadio no se limita solo a la entrega tardía sino que también involucra a los clubes de fútbol, quienes son los principales usuarios del recinto. La incertidumbre sobre el acceso y la logística del estadio durante las obras ha generado inquietudes respecto a los compromisos deportivos y la continuidad de los eventos programados para 2026, año en que El Campín espera recibir más de 75 partidos de fútbol.

Además, la Procuraduría General de la Nación ha mediado en el conflicto sobre la gestión del terreno donde se construye El Campín, citando a conciliación a varios actores involucrados. Esto surgió debido a reclamos de los herederos de los donantes de los terrenos, quienes afirman que la nueva obra no respeta la voluntad original de la donación de 1936.

Ante este complejo panorama, la fecha de entrega del nuevo estadio podría estirarse hasta 2028, intensificando la incertidumbre sobre el futuro del emblemático espacio deportivo de la capital colombiana. Este escenario de retrasos ya ha sido observado en otros proyectos deportivos de Bogotá, lo que refuerza las preocupaciones sobre el cumplimiento de futuros plazos y la calidad de la infraestructura histórica del local.

La situación en El Campín refleja la necesidad de un seguimiento riguroso a los compromisos asumidos, considerando su importancia tanto para el deporte como para la vida cultural de Bogotá.

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