Controversia por la venta de tierras protegidas en El Calafate a capitales árabes
El gobernador Claudio Vidal firmó un decreto que permite la venta de tierras protegidas a una empresa árabe, lo que ha generado rechazo entre diversas organizaciones y autoridades locales. La medida se vincula a un proyecto turístico de gran escala, aunque al momento se cuenta con escasa información al respecto.

El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, aprobó mediante un decreto la venta de una parcela situada en la Península de Magallanes, frente al glaciar Perito Moreno, a la empresa ASB Hospitality Calafate S.A.U., la cual es controlada por capitales de Emiratos Árabes Unidos. Esta decisión, formalizada el 1° de septiembre, ha generado un fuerte rechazo entre sectores de la comunidad local, incluidos grupos turísticos y ambientales, así como también desde el concejo deliberante de El Calafate y la Legislatura provincial.
El decreto en cuestión abre una excepción a la prohibición que restringe la adquisición de tierras en áreas protegidas por parte de compradores extranjeros. La operación incluye la transferencia de la propiedad actual, perteneciente a Lacustre del Sud S.A., a ASB Hospitality Calafate S.A.U., y está relacionada con el ambicioso proyecto turístico denominado "Master Plan Ecocentro", que se desarrollará en el departamento Lago Argentino. Sin embargo, la normativa aclara que esta autorización es única y excepcional, sin posibilidad de establecer precedentes para futuras solicitudes, lo cual pone de manifiesto la sensibilidad del tema en la región.
ASB Hospitality Calafate S.A.U. fue constituida en julio de 2026 y pertenece al grupo Albwardy Investment, que maneja cadenas hoteleras conocidas como Four Seasons, Hyatt y Meliá. Esta empresa ya tiene presencia en Argentina a través de propiedades en Buenos Aires y las Cataratas del Iguazú. El interés por la zona de El Calafate surge en el marco de un plan de expansión que contempla inversiones superiores a los 200 millones de dólares, aunque los detalles del proyecto aún son limitados.
Desde la comunidad y organizaciones locales se expresa preocupación por los impactos ambientales y turísticos de una inversión de tal magnitud. Las áreas protegidas son cruciales no solo para la conservación de la biodiversidad, sino también para el mantenimiento de la identidad cultural y económica de la región, que se basa en una oferta turística sostenible.
La discusión en torno a esta venta refleja tensiones entre las necesidades económicas de Santa Cruz y la defensa de los recursos naturales y espacios protegidos. A medida que avanza la implementación del decreto, será esencial monitorear tanto la opinión pública como los posibles efectos en el entorno de El Calafate.
La administración provincial deberá responder a las inquietudes de la comunidad y asegurar que, si el proyecto avanza, se respeten los estándares ambientales y de sostenibilidad, ya que la imagen de Santa Cruz como destino turístico depende en gran medida de la preservación de su entorno natural.