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Cooperativa frutal de la Patagonia cumple 50 años y exporta sidra y jugo

La Cooperativa de Comercialización y Transformación de Colonia Juliá y Echarren, con 50 años de historia, ha logrado posicionar su producción de sidra y jugo a nivel internacional. Con más de 100 productores asociados, su enfoque está en la industrialización de manzanas y peras, sin comercialización de fruta fresca.

Por Miguel Vergara5 min de lectura
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Cooperativa frutal de la Patagonia cumple 50 años y exporta sidra y jugo

La Cooperativa de Comercialización y Transformación de Colonia Juliá y Echarren (CRC), establecida en 1973, nació con el propósito de dar salida a la fruta que no tenía destino en el mercado fresco. Tras cinco décadas, esta cooperativa ha evolucionado hacia una industria que procesa entre 25.000 y 30.000 toneladas de peras y manzanas anualmente, aunque en la última temporada la producción fue de 22.000 toneladas.

El gerente de la cooperativa, Ariel Vilicich, destaca que la CRC no se dedica a la venta de fruta fresca, manteniendo a los productores asociados en sus propios canales de comercialización. En lugar de eso, se han consolidado como un eslabón clave dentro de la cadena frutal, centrándose en la industrialización de estos productos. Inicialmente, la cooperativa se enfocó en la producción de caldo de sidra, pero desde 1983, después de realizar una significativa inversión, se especializó en la elaboración de jugo concentrado.

La producción de jugo concentrado depende de diversos factores, incluyendo la calidad y madurez de la fruta. Por cada kilo de jugo, se requieren entre seis y siete kilos de fruta fresca. Esto implica que la calidad de la fruta es esencial, lo que a su vez requiere constantes inversiones por parte de los productores para asegurar una cosecha óptima.

En la última campaña, la cosecha fue adversa, afectada por condiciones climáticas y factores productivos que disminuyeron la producción de manzanas. Esto tuvo un impacto directo en la cantidad de materia prima disponible para la planta. Además, la cooperativa opera con un perfil exportador que destina prácticamente toda su producción industrial a mercados internacionales, con Estados Unidos como uno de sus principales destinos.

Este enfoque exportador requiere que la cooperativa mantenga altos estándares de calidad, lo que se traduce en constantes inversiones en la renovación de equipos y en la obtención de certificaciones internacionales necesarias para competir en el mercado global. La CRC ha logrado posicionarse exitosamente en el sector frutal, consolidando su papel en la economía regional y soportando los desafíos de un mercado en constante cambio.

De cara al futuro, la CRC seguirá trabajando en la adecuación de sus procesos productivos y en la mejora continua de su oferta, fortaleciendo la colaboración con los productores locales. Su trayectoria de 50 años se erige como un testimonio de la resiliencia y adaptación ante las fluctuaciones del mercado frutal.

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