Costa Rica retira 187 televisores en cárceles para reforzar el control penitenciario
El Ministerio de Justicia de Costa Rica está implementando un endurecimiento de las medidas de seguridad en las cárceles, comenzando con el retiro de 187 televisores de siete instituciones penitenciarias. Esta acción busca reducir los privilegios de los internos y reforzar el control estatal sobre el sistema penitenciario.

La Policía Penitenciaria de Costa Rica llevó a cabo la confiscación de 187 televisores, 20 cajas convertidoras y 123 controles remotos en siete centros penitenciarios del país. Esta medida se enmarca dentro de una serie de nuevas disposiciones impulsadas por el Gobierno de la presidenta Laura Fernández y el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, cuyo objetivo es modificar el sistema penitenciario y limitar los privilegios de los internos.
Las acciones, que se realizaron sin incidentes, responden a la política de seguridad del Ministerio de Justicia, que ha enfatizado la importancia de recuperar la autoridad del Estado en estos centros. Este esfuerzo incluye no solo la eliminación de los televisores, sino también otras reformas estructurales, como la prohibición de los traslados de los internos para visitas conyugales entre diferentes cárceles, lo cual representa un desafío logístico significativo.
El detalle de las nuevas medidas también comprende la rotación periódica de funcionarios al frente de los centros penitenciarios, intentando así prevenir la creación de vínculos entre los operativos penitenciarios y posibles estructuras criminales. Esta estrategia se implementa en el contexto de una creciente necesidad de controlar la influencia de grupos delictivos que han usado las cárceles como base de operaciones.
Además, el Gobierno está reforzando los controles sobre el personal del Ministerio de Justicia, estableciendo que las conductas sospechosas serán monitoreadas y reportadas a las autoridades judiciales. Cualquier indicio de colaboración con organizaciones criminales podría resultar en que los funcionarios sean encarcelados en un nuevo Centro de Alta Contención del Crimen Organizado, que se habilitará próximamente.
Las nuevas disposiciones no sólo pretenden restaurar el control estatal dentro de las cárceles sino que también envían un mensaje claro sobre la postura del Gobierno en relación con la criminalidad y la seguridad. La administración de Gabriel Aguilar ha subrayado su determinación de que el control de las prisiones vuelva a ser un asunto del Estado, asegurando que "en las cárceles manda el Gobierno".
El endurecimiento de estas normas ha sido recibido dentro de un contexto donde la violencia y el crimen organizado en Costa Rica han sido motivo de preocupación, lo que marca un intento significativo de cambiar la dinámica dentro de los establecimientos penitenciarios. La medida de retirar los televisores es solo el comienzo de una serie de transformaciones que pretenden equilibrar la situación en los centros de reclusión y asegurar el control estatal por encima de las estructuras criminales que intentan infiltrarse en el sistema.