Crecen los egresados de ingeniería, pero faltan especialistas en petróleo y minas
A pesar del récord de graduados en ingeniería en Argentina, los egresados en especialidades de petróleo y minas son alarmantemente bajos. La falta de profesionales en estas áreas críticos para Vaca Muerta y la minería impacta negativamente en el crecimiento de estas industrias.

En Argentina, aunque la cantidad de egresados en ingeniería ha alcanzado un récord histórico, la escasez de profesionales especializados en áreas críticas como petróleo y minas está comenzando a afectar el crecimiento de las industrias. La reciente publicación del Primer Monitor de la Ingeniería Argentina (MIA-2026) reveló que, a pesar de contar con 8.759 nuevos ingenieros en 2024, solo 63 se graduaron en Ingeniería en Petróleo y 19 en Ingeniería en Minas. Estos números son preocupantes, ya que representan una fracción mínima de las necesidades del sector energético y minero del país, que son vitales para la economía.
Este notable desbalance es especialmente alarmante si se considera que durante el mismo período, la producción de petróleo alcanzó cifras récord y la actividad de perforación creció a un ritmo significativo en la cuenca neuquina. En contraste, la gran mayoría de los graduados provienen de disciplinas más tradicionales como Ingeniería Industrial (1.898), Ingeniería en Informática y Sistemas (1.439) y otras ramas técnicas menos directamente vinculadas a la extracción de recursos. Esta tendencia pone de manifiesto la insuficiencia de profesionales capacitados para enfrentar los desafíos de la industria energética y minera, áreas que están en expansión.
El director del MIA, Eduardo Pelazza, advirtió sobre la crítica relación entre la oferta de ingenieros y la creciente demanda en el mercado laboral. En este sentido, el 47% de las empresas encuestadas admitió que enfrenta dificultades para contratar ingenieros, y un asombroso 87% prevé que esta situación se mantendrá y hasta se intensificará en los próximos años. La alta demanda de egresados se concentra en regiones específicas como Neuquén, que es clave para Vaca Muerta, así como en áreas reconocidas por su potencial minero en el Noroeste (NOA) y la Patagonia.
El tiempo para que una nueva camada de ingenieros impacte positivamente en el sector es considerable, dado que Pelazza estima que los resultados significativos podrían no verse hasta 2030 o 2032. Esto genera preocupación en una industria que requiere atención inmediata; la contratación de ingenieros especializados es esencial para el éxito de proyectos que se traducen en nuevas inversiones y desarrollo económico.
Además, el Instituto Vaca Muerta señaló que, aunque certificó a 500 jóvenes en oficios relacionados, únicamente el 3% logró un empleo en la industria, lo que refleja una desconexión entre la formación ofrecida y las necesidades del sector. La dinámica del mercado laboral en este ámbito es crucial, ya que un pozo no convencional o una planta de procesamiento requieren equipos interdisciplinarios y años de planificación técnica antes de su implementación. Sin la cantidad suficiente de ingenieros capacitados, el avance de estas iniciativas podría verse comprometido, afectando el crecimiento económico de la región y del país en su conjunto.