Crecimiento de energías renovables: metas para 2030 y desafíos a enfrentar
En el marco de una cumbre climática, más de cien países se comprometieron a triplicar la capacidad global de energía renovable para 2030. A pesar de un récord de generación en 2025, los expertos advierten sobre la necesidad de duplicar el ritmo de instalación para alcanzar las metas establecidas.

Las energías renovables han alcanzado una capacidad global histórica de 5,15 teravatios (TW), según un reciente informe de IRENA, la COP31 y la Alianza Mundial de Energías Renovables. Sin embargo, a pesar de este logro, los expertos subrayan que se requieren inversiones anuales cercanas al billón de dólares para evitar cuellos de botella en la transición energética mundial.
Durante la cumbre climática COP28 en Dubái, más de cien países acordaron un compromiso ambicioso: triplicar la capacidad de energías renovables de aquí a 2030. Este acuerdo generó expectativas positivas y ha impulsado un incremento en la instalación de energía limpia, con un récord de 690 gigavatios (GW) incorporados en 2025. No obstante, este avance es insuficiente si se considera que es necesario instalar alrededor de 1200 GW anuales para cumplir con las metas acordadas.
El informe resalta que, aunque se hayan alcanzado cifras récord, el mundo está aún lejos de la meta de 11,2 TW fijada para 2030. De hecho, el despliegue actual se encuentra por debajo del ritmo necesario. Este déficit plantea un desafío considerable, dado que el tiempo se agota y la comunidad internacional debe transformar su enfoque y ampliar las capacidades de generación.
Además del crecimiento en la capacidad renovable, se observa una importante reticencia en el avance hacia una mayor eficiencia energética. A los expertos les preocupa que la intensidad energética solo mejore en aproximadamente un 2 % para 2025, cifra que representa la mitad de la tasa anual del 4 % necesaria para cumplir con los estándares internacionales. Este estancamiento resalta la necesidad de una mayor inversión no solo en generación, sino también en infraestructura y eficiencia.
Francesco La Camera, Director General de IRENA, enfatizó que, aunque existen oportunidades para alcanzar las metas de 2030 en energías renovables, el rezago en eficiencia energética y la creciente demanda eléctrica complican el panorama. Además, la infraestructura de transmisión eléctrica actualmente no se encuentra a la par de los requerimientos de generación, lo cual podría obstaculizar el avance en la transición hacia energías más limpias y sostenibles.
Este contexto global también tiene implicancias en la Patagonia argentina, donde el potencial en energías renovables, especialmente eólica y solar, es significativo. Sin embargo, el desarrollo de proyectos requiere de políticas locales que prioricen la inversión y la infraestructura necesaria para asegurar un crecimiento sostenido en esta dirección. La Patagonia, como región rica en recursos, podría desempeñar un papel fundamental en el cumplimiento de las metas internacionales, siempre que se implementen las estrategias adecuadas.
El compromiso global de aumentar la capacidad de energías renovables ofrece una oportunidad histórica para mitigar el cambio climático, pero requiere un esfuerzo concertado y a gran escala tanto en inversiones como en políticas energéticas efectivas.