Crecimiento del retraso en cobros y deudas de las pymes en Argentina
Las pequeñas y medianas empresas argentinas atraviesan una profunda crisis que se refleja en el aumento de la morosidad y en el retraso en los cobros. Durante los últimos dos años, la deuda en mora creció un 840%, mientras que el tiempo de cobro se extendió significativamente.

La situación económica de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Argentina se ha vuelto crítica, reflejando una intensificación de la crisis que afecta su liquidez. Los datos revelan que el 48% de las pymes ha experimentado un aumento en los plazos de cobro, que pasaron de 39 a 49 días en un año. Esto representa un retraso de 10 días adicionales que impacta en la capacidad de las empresas para cumplir con sus obligaciones financieras. Simultáneamente, las pymes deben hacer frente a pagos a proveedores que se han acortado de 38 a 32 días, creando una desventaja de 17 días entre cobrar y pagar que muchas veces deben financiar con recursos propios, deuda bancaria o incumplimientos.
Del análisis realizado con el Mapa de la Deuda se desprende que, entre 2024 y 2026, la deuda total de las pymes creció 72,3% en términos reales, mientras que la deuda en mora se disparó un alarmante 840%. Esto significa que, de un total de $87,94 billones de deuda empresarial, $3,51 billones se encuentran en estado de mora. La morosidad es más acentuada en microempresas, donde alcanza el 17,6%, y también entre los monotributistas y autónomos con un 11,6%, en comparación con el 3,9% de las grandes empresas.
El aumento de cheques rechazados es otro indicador del deterioro económico: entre enero de 2025 y septiembre de 2026, la cantidad de cheques sin fondos se multiplicó por 2,5, alcanzando un pico de 193.336 en diciembre de 2025. Además, el 19,7% de las empresas con mora en deudas bancarias también enfrentan atrasos impositivos, lo que agrava aún más su situación financiera.
La acumulación de deudas y el aumento de costos han llevado al 75% de las empresas a declarar que sus costos han crecido por encima de los precios de venta, siendo la energía el factor más perjudicial para un 72% de los encuestados. Un dato preocupante es que siete de cada diez pymes informaron una rentabilidad menor a la del año anterior. Ante este panorama, una de cada siete industrias pymes ha sufrido embargos por deudas tributarias, cifra que se eleva a una de cada cinco en el caso de las pequeñas empresas.
La incertidumbre predomina entre las empresas, que lidian con un contexto adverso y una falta de perspectivas optimistas para el futuro. El impacto de estas condiciones va más allá de las cifras, ya que está en juego la supervivencia de un sector fundamental para la economía argentina, que emplea a una parte significativa de la población y es motor del desarrollo local.
Con la situación actual, es probable que las pymes continúen enfrentando desafíos financieros en el corto y mediano plazo, a menos que se implementen medidas efectivas que alivien su carga de deuda y brinden un entorno más favorable para la actividad económica.