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Créditos hipotecarios para la primera vivienda: desafíos y realidades

El gobierno nacional anunció un nuevo esquema de créditos hipotecarios destinados a la primera vivienda, utilizando fondos de la ANSeS. Sin embargo, la fragilidad económica del país y el historial de inflación generan dudas sobre su efectividad y accesibilidad.

Por Leonardo Herreros5 min de lectura
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Créditos hipotecarios para la primera vivienda: desafíos y realidades

El anuncio del gobierno respecto al uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS, que destinará dos billones de pesos a créditos hipotecarios para la primera vivienda, ha sido recibido con interés. Este esquema implica licitaciones por tramos de 200.000 millones de pesos, donde los bancos ofrecen créditos a plazos de hasta treinta años, ajustados por UVA, a tasas que alcanzan un máximo de 7,5% anual.

Sin embargo, el contexto económico argentino plantea serios desafíos. La persistente inflación y la desconfianza en el sistema financiero son obstáculos fundamentales. La experiencia del crédito UVA en 2016 muestra que, aunque inicialmente parecía ser una victoria, la escalada inflacionaria en 2018 y 2019 generó un incremento alarmante en las cuotas, lo que perjudicó a muchos deudores. Lo que debía ser una solución habitacional se convirtió en una carga insostenible para muchas familias.

Este nuevo modelo de crédito plantea la peculiaridad de que el riesgo macroeconómico recae completamente sobre el tomador del crédito, lo que puede ser decisivo en un país donde los ingresos suelen no acompañar el crecimiento de la inflación. La carga de deudas se vuelve insostenible ante el aumento de otros gastos, como tarifas de servicios públicos, erosionando la capacidad de los hogares para cumplir con sus compromisos.

El acceso a estos préstamos está severamente restringido; se estima que un grupo familiar debe acreditar ingresos de aproximadamente 3,5 millones de pesos para acceder a una cuota similar al alquiler promedio de 850 mil pesos, lo que limita drásticamente la cantidad de beneficiarios posibles. Esto plantea la necesidad de un gran optimismo para imaginar un futuro sin inflación.

Además, el sistema hipotecario argentino opera en un entorno de vulnerabilidad. A diferencia de otros países donde el sistema de hipotecas está protegido, en Argentina los individuos enfrentan las incertidumbres del mercado casi en soledad. La participación del sector hipotecario argentino representa solo el 2% del PBI, lo que refleja una cultura de corto plazo donde las personas priorizan sus necesidades inmediatas sobre compromisos a largo plazo.

Los antecedentes históricos de crisis financieras agravan la situación actual, haciendo necesaria una reflexión sobre la viabilidad de estas propuestas. Para que los créditos hipotecarios se conviertan en una alternativa atractiva y accesible, se requerirán medidas más contundentes y una estabilización real del mercado y la economía en general.

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