Críticas a FIFA por plan de venta de participaciones en la Copa del Mundo
Recientemente, la FIFA ha sido objeto de duras críticas tras presentar un plan para vender participaciones en sus derechos comerciales, lo que ha generado la oposición de la UEFA y grupos de aficionados.

La FIFA ha desencadenado un fuerte rechazo internacional tras la propuesta de vender participaciones minoritarias en sus derechos comerciales, los cuales abarcan torneos como la Copa del Mundo masculina y femenina y la Copa del Mundo de Clubes. El plan, que busca atraer hasta 4.200 millones de dólares a través de la creación de una nueva filial llamada FIFA Forward Enterprise, ha sido cuestionado por varias partes interesadas, incluyendo organismos deportivos y políticos.
La UEFA, encargada de la gestión del fútbol en Europa, ha expresado su desacuerdo a través de un comunicado en el que enfatiza que el deporte no debe tratarse como un activo comercial. Según la UEFA, "el alma y la gobernanza del fútbol no son activos para comerciar". Esta tensión entre la UEFA y la FIFA se intensifica en un momento en que el organismo europeo ya había manifestado su preocupación por decisiones previas de la FIFA que podrían haber comprometido la integridad del fútbol.
Críticas similares provienen de la comunidad futbolística, incluidos aficionados y asociaciones de hinchas. El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, y la Football Supporters’ Association han manifestado su creencia de que el fútbol pertenece a quienes lo siguen y no a inversores. La asociación indicó que este enfoque comercial podría amenazar el futuro del deporte a favor de ganancias inmediatas.
El protagonismo del proyecto se centra en el fondo Thrive Eternal, dirigido por Joshua Kushner, familiar del exyerno del presidente estadounidense Donald Trump. El banco JPMorgan también está involucrado como asesor financiero, lo que ha avivado aún más las críticas sobre la falta de transparencia en la implementación y el impacto de esta venta.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, justificó la iniciativa como una forma de democratizar el fútbol, pero sus declaraciones y la forma en que está configurado el plan continuaron despertando sospechas. La falta de claridad sobre las implicaciones económicas y la estructura de beneficios ha llevado a que muchos involucrados en el fútbol exhorten a un análisis más profundo de la propuesta.
La FIFA deberá meditar sus futuros pasos mientras enfrenta la presión tanto de instancias regulatorias como de un público que se moviliza en defensa de un modelo de deporte más objetivo y menos subordinado a intereses comerciales. La situación refleja una creciente preocupación sobre el futuro del fútbol en el marco de intensas dinámicas de poder en el deporte internacional.
La respuesta de la comunidad futbolística y de las instituciones relevantes será clave para determinar si la FIFA podrá llevar adelante su plan o si, por el contrario, se verá forzada a revisar su enfoque ante la opinión pública y los organismos reguladores.