Cuatro años de prisión requeridos para un enfermero por robo de morfina en Esquel
Un enfermero de Esquel fue hallado culpable de robar ampollas de morfina del hospital local. La Fiscalía solicitó cuatro años de prisión y ocho de inhabilitación profesional.

En el Hospital Zonal de Esquel, un enfermero identificado como Marcelo Gustavo Villarroel, de 54 años, ha sido declarado culpable de robar ampollas de morfina en dos ocasiones. Los incidentes se registraron en diciembre de 2024 y enero de 2025, durante horas de baja actividad en la guardia. Villarroel utilizó una llave para acceder a una caja de seguridad del hospital, sustrayendo un total de siete ampollas del medicamento, que es considerado crítico para el tratamiento de dolencias severas y cuya administración está estrictamente controlada.
La fiscalía destacó que Villarroel aprovechó su conocimiento sobre las operaciones del hospital y las rutinas del personal para llevar a cabo los robos. Las pruebas presentadas incluían imágenes y conversaciones de su teléfono que sugieren maniobras fuera de lo legal. Estos elementos fueron determinantes en la condena, dado que se demostró que los robos estaban premeditados y no fueron simples distracciones del momento.
Durante la etapa de cesura, el fiscal Fidel González propuso una pena de cuatro años de prisión efectiva, además de ocho años de inhabilitación para ejercer la enfermería. Entre los agravantes mencionados se encuentran el abuso de confianza y el riesgo que representa el acceso indebido a un medicamento como la morfina, destinado a pacientes vulnerables del sistema de salud pública.
A pesar de que Villarroel no tiene antecedentes penales, el fiscal argumentó que esto no justifica una sanción más leve, dado el contexto de gravedad de los delitos. Por el contrario, la defensa solicitó el mínimo de un año de prisión en ejecución condicional, insistiendo en la inocencia de su cliente a lo largo del juicio.
La decisión sobre la pena a imponer será tomada por un tribunal mixto, que deberá evaluar tanto la duración de la condena como la inhabilitación profesional. La sentencia se dará a conocer el próximo jueves, marcando un hito en el manejo de la ética profesional dentro del ámbito de la salud en la región patagónica.
Este caso no solo pone de relieve el problema del acceso indebido a drogas controladas en hospitales, sino también la importancia de salvaguardar la confianza en los profesionales de la salud, quienes están en una posición delicada al tratar con sustancias que pueden tener un profundo impacto en la vida de los pacientes.