Cuba permite apertura de gasolineras y farmacias al sector privado en medio de crisis económica
El gobierno de Cuba anunció la apertura de sectores económicos como gasolineras y farmacias al capital privado, buscando liberalizar la economía en medio de una crisis prolongada. Estas reformas incluyen una reducción de actividades prohibidas y la posibilidad de asociaciones con empresas extranjeras en sectores clave.
A partir de agosto, Cuba permitirá la participación del sector privado en diversas actividades económicas, movida que se enmarca dentro de un conjunto de reformas impulsadas por el régimen ante la actual crisis económica. Esta apertura incluye la extracción de petróleo y gas natural mediante concesiones a empresas nacionales y extranjeras, así como la comercialización de servicios eléctricos.
El nuevo decreto, publicado en la Gaceta Oficial, establece un significativo cambio en la regulación económica cubana, eliminando restricciones en 46 actividades y flexibilizando las condiciones para 35 más. Hasta ahora, existían 125 actividades prohibidas para el sector privado, cifra que se reduce notablemente con estas reformas.
Entre las novedades más relevantes, se autorizará la explotación de gasolineras y farmacias por parte de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) bajo ciertas condiciones, lo que representa una notable alteración en una economía históricamente controlada por el estado. Las mipymes, que suman más de 15.600 en el país, también podrán participar en la fabricación de vehículos de motor y otras actividades productivas.
Aunque la atención médica aún no está permitida para entidades no estatales, los servicios farmacéuticos abrirán sus puertas a la gestión privada. Para ello, las nuevas empresas deberán cumplir requisitos específicos de calidad y operación establecidos por el Ministerio de Salud Pública. Sin embargo, la atención sanitaria se mantendrá administrada únicamente por el estado.
Estas reformas se introducen en un contexto de recesión económica, donde Cuba ha experimentado un retroceso del 15% en su actividad económica entre 2020 y 2025. La crisis ha sido exacerbada por la pandemia de COVID-19, el refuerzo de sanciones estadounidenses, y problemas de política económica interna. A ello se suma la presión internacional que demanda un cambio en la estructura política y económica del país.
Las reformas, aunque denominadas por el gobierno como un intento de descentralización y liberalización, mantienen un fuerte control estatal, según lo argumentan funcionarios cubanos. A pesar de las mejoras en la oferta de servicios, el estado sigue conservando un papel central en la economía nacional, lo que plantea retos y oportunidades complejas para el desarrollo del sector privado en la isla. Cuba sigue enfrentando múltiples desafíos, y la implementación de estas medidas será crucial para su futuro económico.