Culminó el Gran Premio de Regularidad de Autos Clásicos en Neuquén
El Gran Premio de Regularidad de autos clásicos en Neuquén concluyó el calendario 2026, con una competencia que demandó gran precisión a pilotos y navegantes. La organización destacó que la exigencia fue superior, con tramos técnicos y una exigente altimetría.

El cierre del calendario 2026 del Gran Premio de Regularidad de autos clásicos se llevó a cabo en la provincia de Neuquén. Según la organización, esta edición destacó por el nivel de exigencia que enfrentaron los participantes, quienes debieron demostrar una gran precisión en sus actuaciones. Los competidores se enfrentaron a un recorrido con tramos técnicos, variaciones en la altimetría y sectores de baja velocidad, lo que obligó a una coordinación constante entre pilotos y navegantes durante todo el evento.
Juan Lamborizio, representante de la Escudería Patagonia, señaló que la clave del certamen fue la capacidad de mantener la regularidad en cada etapa. Esto implicó no solo velocidad, sino también una cuidadosa administración del rendimiento a lo largo de los tramos, donde cada segundo cuenta. La competencia exigió una atención plena, especialmente en los momentos finales, donde las condiciones se tornaron más desafiantes. Los últimos kilómetros llevaron a las tripulaciones a su límite, poniendo a prueba su concentración y habilidades de trabajo en equipo.
La estructura del campeonato contempló tres categorías, permitiendo una diversidad notoria de vehículos y una amplia participación. En la categoría V1, destinada a autos clásicos de hasta 1600 cm³, el título fue para Osvaldo Baeza con un Fiat 128 Super Europa, que compitió junto a su navegante Lili Galera. En la V2, hubo una reñida definición donde el título se resolvió por un desempate técnico. Fernando Espinos, a bordo de un Mercedes-Benz 230 de 1981, se coronó campeón gracias a un hándicap por la antigüedad del vehículo, tras una ajustada competencia frente a Leandro Lamborizio y Juan Pablo García.
La V3, pensada para debutantes, vio a Pablo Bustos convertirse en campeón con un Ford Maverick 2025, acompañado por Gustavo Alaniz como navegante. La variedad de automóviles en el parque automotor fue un reflejo de la riqueza de la disciplina y del interés creciente en las competencias de regularidad dentro de la región.
La organización del evento destacó el balance positivo de la temporada, señalando tanto los aspectos deportivos como el nivel de convocatoria. Estas iniciativas fomentan el desarrollo del automovilismo en la Patagonia, fortaleciendo la comunidad y promoviendo el turismo asociado a estas actividades.
Las competiciones como esta no solo celebran la tradición de los autos clásicos, sino que también contribuyen al crecimiento del automovilismo en la región, resaltando la necesidad de mantener y desarrollar este tipo de eventos en el futuro.