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Daniel Quintero: del periodismo en Buenos Aires a productor agropecuario en la Patagonia

Daniel Quintero, un ex periodista que dejó Buenos Aires en 1987, se estableció en el Valle Inferior de Viedma donde se convirtió en pionero de la producción de avellanas. A través de la diversificación de su producción entre avellanas y ganadería, ha logrado sobrellevar tiempos difíciles en el sector.

Por Auribel Zuarce3 min de lectura
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Daniel Quintero: del periodismo en Buenos Aires a productor agropecuario en la Patagonia

Daniel Quintero, a los 67 años, ha forjado una vida en el Valle Inferior de Viedma, donde combina la producción de avellanas con la cría de ganado. Su trayectoria comenzó en 1987, cuando decidió abandonar su trabajo en prensa en la Legislatura de Buenos Aires y se trasladó a la Patagonia en busca de nuevas oportunidades. La decisión estuvo motivada por la posibilidad de acceder a una chacra a un precio razonable y la calidad del sistema de riego de la zona, lo que le prometía la diversificación agropecuaria.

Al llegar, Quintero adquirió un terreno de 38 hectáreas, aunque no contaba con conocimientos previos en agricultura. Para aprender, se sumergió en la lectura de manuales y guías sobre cultivo y ganadería, convirtiendo su chacra en su escuela. Durante casi diez años, la producción de ganado fue su principal fuente de ingresos, mientras trabajaba en la ciudad y reinvertía en su proyecto agrícola.

Inicialmente, su objetivo eran las avellanas, pero la falta de capital lo llevó a priorizar la producción animal. Emprendió un ciclo de engorde de bovinos en pasturas bajo riego, lo que le permitió obtener ingresos con mayor rapidez. Sin embargo, en la década de 1990, un impulso del INTA había comenzado a posicionar los frutos secos como una opción viable para la región, y las condiciones agroclimáticas se presentaban favorables.

En 1995, Quintero dio su primer paso hacia la producción de avellanas plantando media hectárea. Al año siguiente, expandió su cultivo a dos hectáreas y progresivamente fue aumentando la superficie dedicada a este cultivo. Gracias a la diversificación entre la ganadería y las avellanas, ha podido atravesar momentos complicados en el sector agropecuario, especialmente en una de las campañas más difíciles en años recientes.

La historia de Quintero resalta una transformación significativa en su vida y en la producción agropecuaria del Valle Inferior. A medida que el interés por los frutos secos crecía en la región, su experiencia y dedicación lo han posicionado como un referente en el cultivo de avellanas, demostrando que con esfuerzo y adaptación es posible establecerse con éxito en un nuevo entorno.

Sus reflexiones sobre el presente y futuro del Valle Inferior evidencian no solo un compromiso con su trabajo, sino también con la comunidad rural que lo rodea, donde su trayectoria inspira a otros a seguir el camino de la producción diversificada.

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