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David Bueno advierte sobre la crianza de una generación sobreprotegida

El especialista en neurociencia David Bueno sostiene que la sobreprotección en la niñez impide la capacidad de los niños para gestionar riesgos y reconocer peligros. Asegura que las experiencias de riesgo, aunque sean mínimas, son cruciales para el aprendizaje del autocuidado.

Por Clarin.com - Home4 min de lectura
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David Bueno advierte sobre la crianza de una generación sobreprotegida

David Bueno, un reconocido genetista y divulgador científico, ha enfatizado la importancia de permitir que los niños enfrenten pequeños riesgos durante su crecimiento, advirtiendo que la sobreprotección puede llevar a una generación más vulnerable. Según Bueno, la experiencia de sufrir un pequeño rasguño o enfrentar situaciones de moderado peligro son etapas necesarias para que los niños aprendan a evaluar riesgos.

El especialista argumenta que si se les niega la oportunidad de experimentar estos momentos, los niños no desarrollan las habilidades necesarias para gestionar el peligro y pueden volverse dependientes de la protección externa. Esta tendencia hacia la sobreprotección ha crecido en la última década, con padres y educadores cada vez más preocupados por la seguridad, a menudo llevando a una limitación de las vivencias que los infantes pueden experimentar de forma libre.

La perspectiva de Bueno no se limita a la experiencia personal, sino que está apoyada por estudios en el campo de la neurociencia que muestran el impacto de la privación de estos riesgos en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. La habilidad de enfrentarse a situaciones desafiantes les permite no solo aprender sobre seguridad, sino también desarrollar resiliencia y autonomía.

La relevancia de esta temática cobra especial importancia en la Patagonia, donde las condiciones naturales brindan oportunidades únicas para el aprendizaje práctico y la exploración. La geografía de la región, con su vasta naturaleza y espacios abiertos, puede contribuir a una crianza más aventurera si se permite una gestión adecuada de los riesgos.

Si bien el objetivo de cada familia es proteger a sus hijos, es recomendable encontrar un equilibrio que incorpore experiencias fuera de la zona de confort, necesarias para el crecimiento integral. Esto podría implicar desde simples juegos al aire libre hasta excursiones que involucren un grado de aventura, fomentando el descubrimiento y la valoración de los entornos naturales circundantes.

De cara al futuro, la reflexión sobre estas pautas de crianza se vuelve crucial tanto para educadores como para padres. Crear un entorno donde se puedan asumir riesgos calculados será fundamental para formar adultos capaces de enfrentar los desafíos de la vida con seguridad.

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