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De crisis a sustentabilidad: chacra frutal en General Roca se transforma

Cristian Palermo, a cargo de una chacra frutal de seis hectáreas en General Roca, ha transformado su producción hacia un modelo orgánico y sustentable. A través de un proceso de reconversión iniciado en 1996, la familia ha logrado aumentar la calidad de sus peras y manzanas, adaptándose a las exigencias del mercado.

Por Miguel Vergara4 min de lectura
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De crisis a sustentabilidad: chacra frutal en General Roca se transforma

La chacra de Cristian Palermo, situada en la zona rural de J.J. Gómez en General Roca, ha mantenido su extensión de seis hectáreas desde que su abuelo Mario compró el terreno en 1939. En esos tiempos, Mario trabajaba en lo que hoy es el INTA Viejo y comenzó a cultivar frutales usando plantas de su vivero, sentando las bases de un legado familiar que se ha transmitido a lo largo de las generaciones.

Cristian, quien se unió al trabajo en la chacra cuando tenía apenas 17 años, recuerda que no eligió estudios académicos relacionados con la agricultura. Su dedicación al campo, junto a su padre, quien a sus 86 años aún participa activamente en la cosecha, ha sido clave para la continuidad del negocio familiar, a pesar de las crisis que enfrentaron en el transcurso de los años.

Desde 1996, la chacra ha pasado por un proceso de reconversión que ha transformado significativamente su producción. Cambiando de montes tradicionales a plantaciones más densas y diversificadas, actualmente el 75% de la superficie está dedicada a varias variedades de peras, mientras que el 25% restante se destina a diferentes tipos de manzanas. Las nuevas estrategias de cultivo adoptadas han llevado a que la producción se enfoque no solo en el volumen, sino también en la calidad de las frutas.

Una de las adaptaciones más notables se observa en la disposición de las plantas, que ha pasado de una distribución de siete metros entre filas a una de 30 filas con alrededor de 120 plantas por fila. Además, se han incorporado aproximadamente 3.200 nuevas plantas de variedades demandadas por el mercado, con el objetivo de aumentar la calidad y el atractivo de la producción. Esto es fundamental, ya que la presentación de la fruta, particularmente su color, influye determinadamente en las posibilidades de comercialización.

La trayectoria de la chacra de Cristián Palermo refleja cambios más amplios en la fruticultura de la Patagonia, donde los productores buscan adaptarse a las exigencias del mercado y mejorar sus prácticas hacia modelos más sustentables y orgánicos. Esto no solo les permite competir a nivel local, sino también posicionar sus productos en el mercado internacional, donde la calidad es clave.

Cristian resume la experiencia acumulada en la chacra al afirmar que "cuanto mejor produces, mejor te va", una filosofía que ha guiado a su familia a lo largo de su historia y que continuarán aplicando en el futuro.

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