De cultivos a flores: un emprendimiento de peonías en Tandil
Cristián Bonadeo Miguens y Lola Bravo han cambiado su enfoque agrícola en Tandil, pasando de cultivos convencionales a la floricultura de peonías. Su emprendimiento, Flowery Hills, cuenta con 20.000 plantas y busca incorporar el turismo rural con un paseo botánico.

Cristián Bonadeo Miguens y Lola Bravo decidieron dejar de lado los cultivos tradicionales en Tandil para dedicarse a la floricultura, específicamente al cultivo de peonías. Este cambio de rumbo se concretó en 2016 con la creación de su emprendimiento, Flowery Hills, que actualmente cuenta con aproximadamente 20.000 plantas en producción en su establecimiento ubicado en el paraje El Gallo.
Cristián, originalmente de Buenos Aires y con formación en producción agropecuaria, había trabajado en la siembra y cosecha de cultivos como soja y maíz a lo largo de su trayectoria. Tras experimentar una serie de accidentes laborales, sintió la necesidad de abandonar ese estilo de vida en busca de algo más acorde a sus intereses personales, que siempre habían estado vinculados con las plantas y la jardinería. La visión de dedicarse a la floricultura se intensificó tras una experiencia significativa en Corrientes, donde conoció un cultivo de gladiolos.
Tras decidir cambiar de rumbo, Cristián comenzó a investigar sobre qué tipo de flores cultivar. Inicialmente, pensó en los tulipanes y buscó consejos en Trevelin, donde recibió la recomendación de un productor local, Marcelo Sasaki, quien lo impulsó a optar por las peonías. Si bien asumir este nuevo desafío involucraba esperar entre dos y tres años para una cosecha productiva, eso no lo desanimó, y pronto adquirió sus primeras 5.000 plantas en Trevelin.
El trayecto para transportar las plantas fue una experiencia memorable, llena de obstáculos como hielo y malas condiciones climáticas. Sin embargo, los desafíos iniciales fueron superados, y desde entonces, la floricultura de peonías se ha convertido no solo en su medio de vida, sino también en un atractivo visual durante la primavera en la región. Las peonías, con su magnífico despliegue de colores y formas, se han popularizado entre los visitantes.
Además de centrarse en la producción de flores, Bonadeo y Bravo están trabajando en la ampliación de su negocio a través del turismo rural, con el objetivo de transformar su campo en un paseo botánico abierto al público. Esta iniciativa pretende no solo diversificar sus fuentes de ingreso, sino también aumentar el interés por la floricultura en la región, consolidando la importancia de las peonías y el potencial de la actividad agrícola en Tandil.
Este proyecto representa un ejemplo de adaptación y resiliencia en el ámbito agrícola, donde la innovación y el respeto por el medio ambiente pueden abrir nuevas oportunidades en el sector, especialmente ante los desafíos que enfrenta la producción tradicional en Argentina.