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De geólogo a productor agroindustrial: la reconversión en Río Negro

En Río Negro, una empresa formada por ex profesionales del petróleo ha convertido 67 hectáreas en un próspero complejo agroindustrial de frutos secos. Cultivan anualmente más de 100.000 kilos de nueces y almendras, lo que genera empleos locales y abastece al Alto Valle.

Por Alan Agustini5 min de lectura
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De geólogo a productor agroindustrial: la reconversión en Río Negro

En Sargento Vidal, Río Negro, un grupo de ex profesionales de la industria hidrocarburífera fundó la empresa Buenos Vientos, que se especializa en la producción y procesamiento de frutos secos. Este emprendimiento opera en 67 hectáreas, cultivando principalmente nueces y almendras, y se ha convertido en un importante generador de empleo en la región, además de abastecer a la creciente demanda en el Alto Valle.

La historia de Buenos Vientos comenzó a inicios de 2009, cuando cuatro socios relacionados con el sector petrolero decidieron incursionar en el agro. Carlos Faltum, uno de los fundadores y un geólogo con una vasta trayectoria en la industria de petróleo, fue uno de los impulsores de este cambio. Una conversación informal con un amigo sobre la posibilidad de adquirir tierras marcó el inicio de esta transición hacia la agricultura.

Faltum, quien se formó como geólogo en Buenos Aires y tuvo una carrera exitosa en diferentes empresas petroleras, brindó su experiencia al nuevo proyecto. Junto a otros socios del sector, decidieron enfocarse en el cultivo de frutos secos por su viabilidad en el área y la fuerte demanda de estos productos en el mercado. Compraron las primeras 10 hectáreas de tierra donde iniciaron con nogales.

La trayectoria del proyecto no fue sencilla; los terrenos adquiridos requerían un arduo trabajo de preparación. Se encontraron con tierras que anteriormente habían sido plantadas con frutales que no eran rentables, por lo que tuvieron que desmontar las viejas plantaciones para comenzar con los cultivos planeados. En 2011, la empresa expandió su producción con la compra de 40 hectáreas más, donde se dedicaron a la siembra de almendros, lo que requirió una inversión significativa de tiempo y recursos.

El cultivo de frutos secos en la Patagonia tiene un potencial significativo, impulsado por las condiciones climáticas favorables y una demanda creciente. La producción de Buenos Vientos ha crecido con los años, alcanzando anualmente más de 100.000 kilos de nueces y almendras, lo cual no sólo asegura la sostenibilidad de la empresa, sino también la estabilidad laboral en la zona.

La reconversión de ex profesionales del petróleo hacia el agro representa una tendencia en la región, donde la diversificación económica puede ayudar a mitigar los efectos de los vaivenes de la industria del petróleo. Este modelo de negocio no solo beneficia a sus fundadores, sino que también promueve el desarrollo del sector agroindustrial local, proporcionando empleo y fomentando un aporte económico a la comunidad.

Con la mirada puesta en el futuro, Buenos Vientos espera continuar expandiendo su producción y distribución, contribuyendo al crecimiento de la agricultura en la Patagonia y más allá.

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