De la ciudad al campo: una familia transforma su vida en eco-glamping en Córdoba
Luz y Santiago abandonaron Buenos Aires en busca de un estilo de vida más conectado con la naturaleza. En Traslasierra, construyeron una casa de barro y ahora gestionan un innovador eco-glamping que promueve el turismo sustentable.

Luz y Santiago tomaron la decisión de dejar sus trabajos en Buenos Aires hace doce años, buscando una vida más tranquila y natural para criar a su hija, Francisca. Encuentraron su lugar en San Javier, en el valle de Traslasierra, donde viven sin acceso a la red eléctrica. Esta decisión marcó un potente cambio en sus hábitos y filosofía de vida, apostando por un modelo de autogestión respetuoso con el medio ambiente.
Al llegar, la pareja construyó su hogar utilizando adobe y un techo vivo, una iniciativa que surgió tras asistir a un curso de bioconstrucción. A través del uso de materiales locales y técnicas sostenibles, han podido dar forma a su residencia, que se levantó gracias a la colaboración de amigos y vecinos, quienes participaron en una minga, una tradición solidaria andina.
Con el tiempo, Luz y Santiago expandieron su proyecto, erigiendo un segundo refugio y carpas para el eco-glamping Traslasierra, que se ha convertido en un destino atractivo para quienes buscan una experiencia de turismo sustentable. Este proyecto no solo brinda una alternativa de hospedaje, sino que también educa sobre la importancia de cuidar el medio ambiente, respetar los ciclos naturales y utilizar recursos de manera responsable.
La pareja destaca que el vínculo comunitario es fundamental en su estilo de vida. A través de la minga, no solo construyeron su casa, sino que han cultivado relaciones sólidas con sus vecinos, quienes comparten valores de solidaridad y colaboración en el trabajo. Luz comparte que, aunque parecen haber pasado muchos años, se siente como si apenas comenzaran a vivir su nueva vida.
El eco-glamping que gestionan se asienta sobre principios de respeto hacia la naturaleza, promoviendo un turismo que apoya la economía local y mitigando el impacto ambiental. La experiencia que ofrecen incluye actividades en la naturaleza, talleres de bioconstrucción y la posibilidad de aprender sobre la fauna y flora autóctona.
Esta transición ha transformado no solo la vida de Luz y Santiago, sino también la de su segundo hijo, Jacinto, quien crece en un entorno que les permite a los niños vivir en conexión con la naturaleza, lejos del ruido y la contaminación de la ciudad. Para ellos, esta elección representa la realización de un sueño que valora no solo la calidad de vida, sino también una perspectiva más amplia sobre el consumo y el medio ambiente.
A medida que el eco-glamping se afianza como un punto de atracción en Traslasierra, los propietarios siguen comprometidos con su misión de fomentar un turismo responsable y respetuoso. Esta historia es un claro ejemplo de cómo una elección personal puede llevar a un impacto positivo en la comunidad y el entorno.