De una máquina de coser olvidada a un emprendimiento sustentable
Un proyecto iniciado en San Martín de los Andes con una máquina de coser prestada ha evolucionado en un emprendimiento sustentable que ofrece accesorios a nivel nacional e internacional. Fundado por Ermes Recabal y Mercedes Calderón, Zig Zag utiliza textiles reutilizados para crear productos que responden a las necesidades de los amantes de la naturaleza y la escalada.

En la cordillera neuquina, un emprendimiento sustentable comenzó de manera inesperada cuando una máquina de coser, a punto de ser desechada, fue rescatada por Ermes Recabal y Mercedes Calderón. Esta pareja de San Martín de los Andes tomó la creatividad y la necesidad como impulso para dar vida a Zig Zag, un proyecto que empezó con la fabricación de una riñonera para un viaje de mochileros a El Bolsón.
Con el tiempo, la pareja identificó una demanda en el ámbito de la escalada, donde la región carecía de ciertos accesorios que resultaban difíciles de conseguir, obligando a los escaladores a buscar opciones en otros lugares, inclusive en Chile. Así, comenzaron a producir magnesieras, un accesorio práctico para aquellos que practican escalada, que rápidamente se sumó a su oferta inicial.
Zig Zag se ha expandido desde sus humildes comienzos, y hoy ofrece una amplia variedad de productos, incluidos gorros, gorras, bolsos y otros accesorios, todos diseñados para distintas actividades al aire libre y estilos de vida activos. Este crecimiento ha sido impulsado, en gran parte, por la pasión de sus creadores por la naturaleza y la montaña, elementos centrales de su vida en la cordillera patentada de Neuquén.
La sustentabilidad es uno de los pilares fundamentales de Zig Zag. Antes de iniciar el emprendimiento, tanto Ermes como Mercedes ya practicaban hábitos ecológicos en su hogar, como la separación de residuos y la producción de compost. Esta filosofía se refleja en su taller, donde aplican el principio de reutilización de textiles para la producción de sus accesorios, evitando el desperdicio de prendas que ya no son utilizadas. De esta forma, logran dar una nueva vida a los materiales y reducir el impacto ambiental.
El enfoque en la sostenibilidad también ha permitido a la pareja ofrecer productos de alta calidad a un costo accesible, promoviendo así un consumo más consciente. En lugar de producir grandes cantidades de artículos para luego buscar un mercado, organizan su producción de manera que se adapte a la demanda, creando un ciclo más eficiente y menos contaminante.
Con el respaldo de su compromiso con el medioambiente y la calidad de sus productos, Zig Zag ha comenzado a hacer envíos a distintos puntos del país e incluso al exterior. Este viaje desde una simple máquina de coser hasta un emprendimiento en expansión resalta no solo su capacidad de adaptación y creatividad, sino también la creciente importancia de la sustentabilidad en la industria textil.