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De vender empanadas a impulsar un emprendimiento vegano en Neuquén

Candela Pedernera, una joven de Neuquén, transformó su vida al crear un negocio de comida vegana llamado Viva la Vaca, inspirado por su perro rescatado. Desde su inicio como forma de financiar el tratamiento veterinario de su mascota, ha crecido hasta convertirse en su actividad principal.

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De vender empanadas a impulsar un emprendimiento vegano en Neuquén

La historia de Candela Pedernera, una joven de 29 años de Neuquén, ilustra cómo un acto de amor hacia un animal puede dar origen a un exitoso emprendimiento. Todo comenzó cuando adoptó a Winnie Pooh, un perro con problemas de salud que requería costosos tratamientos. Sin recursos para cubrir esos gastos, Candela decidió vender empanadas y milanesas para financiar el cuidado de su mascota.

Este pequeño esfuerzo se transformó en Viva la Vaca, un negocio que, desde su creación en 2019, ha prosperado gracias a la creciente demanda de comida vegana en la región. Candela, que había comenzado vendiendo sus productos de manera ocasional, ahora puede sostenerse económicamente de su emprendimiento, que ofrece una variedad de platos a base de plantas como milanesas de soja, viandas y seitán.

El interés por la cocina vegana de Candela no es un fenómeno aislado, sino parte de un cambio más amplio en la cultura alimentaria de la región, en la que un número creciente de personas busca alternativas a la dieta convencional por razones de salud, medioambientales y éticas. Ella explica que su pasión por la cocina y su compromiso con el bienestar animal la llevaron a adoptar un estilo de vida vegano, lo que también se ha reflejado en su oferta gastronómica.

Candela inicia su jornada cocinando a primera hora y se involucra en cada aspecto de su negocio, desde la preparación de los alimentos hasta la atención al cliente. La popularidad de Viva la Vaca se ha expandido, llevando su mensaje de que una dieta sin productos animales puede ser tanto sabrosa como variada.

A medida que su emprendimiento crece, Candela busca educar a los clientes sobre los beneficios del veganismo, destacando que su experiencia no solo se limita a ofrecer comida, sino que también tiene un fuerte componente educativo.

Viva la Vaca ha cobrado relevancia no solo por su propuesta culinaria, sino también por su capacidad de generar un impacto positivo en la comunidad, alentando prácticas alimentarias más sostenibles y compasivas. Este enfoque ha resonado en Neuquén, donde la conciencia sobre la alimentación responsable está en expansión, abriendo un camino a otros emprendedores interesados en el rubro.

El futuro de Candela parece brillante, con planes de continuar expandiendo su negocio y explorando nuevas recetas que puedan atraer a un público aún más amplio.

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