Defensa de Battista cuestiona actuación de la Fiscalía en caso de reclusión
La defensa del bioquímico Battista cuestionó la actuación de la Fiscalía en el caso de reclusión de tres adolescentes en Esquel, argumentando que su encierro fue por temor a amenazas. Los jóvenes, quienes declararon recientemente, confirmaron que los restos hallados eran de mascotas y no de un bebé como se sospechaba inicialmente.

En la localidad de Esquel, un nuevo capítulo se abrió en la investigación del encierro de tres adolescentes en la casa del barrio La Cascada, donde el abogado defensor de Roberto Battista, un bioquímico de 71 años, cuestionó fuertemente la actuación de la Fiscalía. En las últimas declaraciones, los adolescentes reforzaron la teoría de que su reclusión fue una medida de protección ante amenazas externas, un argumento que contrasta con la versión oficial del Ministerio Público Fiscal.
El abogado Daniel Sandoval destacó que cuatro de los cinco jóvenes sostienen la misma narrativa, enfatizando que su decisión de encerrarse no fue arbitraria, sino que respondía a un sentido de auto protección frente a un peligro inminente. La declaración expuesta sugiere que la reclusión se entendió como la única forma de buscar justicia ante lo que percibían como una falta de respaldo del sistema por las extorsiones que habrían sufrido antes del encierro.
El operativo policial para la detención de Battista fue descrito por los chicos como aterrador. Los adolescentes relataron a su defensa que, al escuchar el estruendo de la incursión policial, temieron por sus vidas, lo que provocó un estado de pánico dentro de la vivienda. Este elemento añade una capa de complejidad a la situación, considerando que se produjo un allanamiento que, según la defensa, se justificó por una presunción errónea de que había un bebé enterrado en el patio de la casa, una sospecha que se había alimentado por la aparición de ropa infantil en el lugar.
Al finalizar la búsqueda, las excavaciones resultaron en el hallazgo de huesos que, según los adolescentes, pertenecían a sus mascotas ya fallecidas. Sandoval argumentó que los informes médicos confirmaron el buen estado de salud general de los jóvenes, descartando las acusaciones de desnutrición o condiciones de encierro extremo. Solo una de las chicas presentó un leve cuadro de deshidratación, lo cual no implica una situación de grave desamparo.
Además, la defensa cuestiona los testimonios de los vecinos que impulsaron la denuncia inicial. Sandoval criticó las contradicciones en los relatos de los habitantes del barrio, quienes, mientras observaban a la familia desde sus ventanas, también denunciaban su situación de reclusión. Un caso notable fue el de una vecina que cubrió su ventana para evitar el contacto visual, pero luego reportó la situación de encierro a la policía.
La defensa de Battista abre interrogantes sobre la credibilidad de las denuncias realizadas y busca ajustar la percepción pública sobre los hechos. Con la reiteración de los jóvenes y las evidencias presentadas, el caso continúa en un escenario judicial que desafía tanto a la Fiscalía como a la comunidad local, que permanece atenta a los avances de la investigación.