ADCDiario

Defensa del bioquímico de Esquel acusado de secuestro: "Fue extorsionado"

El abogado de Miguel Edgardo Battista, un bioquímico detenido en Esquel, argumenta que su cliente fue víctima de extorsiones y por ello se apartó de su vida social. Battista enfrenta cargos por el supuesto encierro de su pareja e hijos, y permanece en prisión preventiva mientras avanza la investigación.

3 min de lectura
Compartir
Defensa del bioquímico de Esquel acusado de secuestro: "Fue extorsionado"

Miguel Edgardo Battista, un bioquímico de 71 años, se encuentra detenido en Esquel bajo cargos de haber encerrado a su pareja e hijos en su vivienda. La defensa del acusado, representada por el abogado Daniel Sandoval, sostiene que su cliente fue víctima de extorsión, lo que lo llevó a apartarse de su vida social y recluirse en su hogar. La situación se tornó crítica, y el tribunal de Comodoro Rivadavia confirmó la prisión preventiva de diez días mientras avanza la causa.

La investigación, que está a cargo de la Fiscalía de Esquel, busca esclarecer las condiciones en las que la pareja de Battista y sus tres hijos, de los cuales dos son menores, se encontraban. Según Sandoval, Battista se mudó a Esquel con la intención de establecer un laboratorio de sustancias medicinales. Sin embargo, su vida social se vio afectada tras denunciar, en dos ocasiones, situaciones de violencia y una supuesta extorsión en su contra.

El abogado relató que Battista había padecido agresiones físicas en Trevelin y que, tras estos eventos, decidió limitar su exposición social y permanecer más recluido en su domicilio. Este cambio de conducta, según la defensa, está vinculado a un cuadro de angustia y a un contexto familiar tenso. A su vez, la pareja de Battista presenta un cuadro postraumático, descrito como asociado a “fenómenos psíquicos”, lo que ha generado preocupación en torno a su bienestar mental.

La intervención judicial se inició luego de una denuncia de un vecino que advirtió comportamientos extraños, como ventanas cubiertas y ruido excesivo en horas de la noche. Esto llevó a las autoridades a solicitar un allanamiento, realizado el 22 de octubre, donde se encontraron a la familia en condiciones definidas como vulnerables por la fiscalía. Las víctimas actualmente reciben asistencia y están bajo evaluación de equipos especializados.

La cuestión continúa desarrollándose en un contexto donde los aspectos familiares y las relaciones interpersonales se entrelazan con la denuncia de conductas delictivas y situaciones de estrés familiar. Los próximos pasos dependerán de la investigación judicial y del progreso del tratamiento que reciban los afectados.

La situación de Battista resalta un complejo entramado de denuncias y sufrimientos que ocurren detrás de puertas cerradas, en una localidad como Esquel, donde la visibilidad de estos actos puede verse obstaculizada por el aislamiento social y los vínculos comunitarios.

Compartir

Más noticias