Deisy Guanaro, víctima de las Farc, valora la ayuda del congresista Daniel Briceño
Deisy Guanaro, quien fue reclutada por las Farc a los 11 años, recibió la propuesta del congresista Daniel Briceño de donarle su prima mensual para impulsar su emprendimiento.

Deisy Dorelly Guanaro ha emergido como un símbolo de la resistencia y el reclamo de justicia de las víctimas del conflicto armado colombiano. A los 11 años, fue secuestrada por las Farc, enfrentándose a una dura etapa de abuso y sufrimiento en los campamentos guerrilleros. Desde entonces, ha dedicado su vida a visibilizar las atrocidades que sufrió y a abogar por derechos humanos y reparación para las víctimas.
Recientemente, Guanaro recibió una noticia que considera emocionante cuando el congresista Daniel Briceño, del partido Centro Democrático, anunció que destinará su prima mensual como congresista para apoyarla en la creación de un emprendimiento propio. Esta ayuda representa un paso significativo en sus esfuerzos por reconstruir su vida y ser independiente. Briceño, al expresar su decisión, afirmó que su intención es dar un ejemplo de solidaridad y altruismo en la política, resaltando que no esperará a que se apruebe una ley para actuar.
Guanaro, emocionada por este apoyo, compartió que esta ayuda llega en un momento crucial, ya que se encuentra trabajando en la producción de camisetas para emprendimiento. En declaraciones recientes, ha expresado su gratitud hacia Briceño, indicando que su generosidad la inspira a seguir luchando por ayudar a otros en situaciones similares. Además, enfatizó la necesidad de líderes políticos éticos que se preocupen genuinamente por el bienestar de la población.
Su vida, marcada por el sufrimiento debido a las violencias que padeció en su adolescencia, ha sido también un testimonio continuo de la falta de rendición de cuentas que, según ella, ha perpetuado el sufrimiento de muchas víctimas en Colombia. A través de diversas entrevistas, ha documentado detalles de su experiencia, poniendo en el centro el papel de figuras clave dentro de la guerrilla, como Sandra Ramírez, quien ejercía autoridad y control sobre la vida de las mujeres reclutadas.
A pesar de las amenazas y riesgos que ha enfrentado por sus revelaciones, Guanaro ha persistido en su labor de visibilizar las injusticias sufridas. El apoyo de Briceño no solo representa un impulso financiero, sino que también simboliza una interacción esperanzadora entre las víctimas y la política; destaca la posibilidad de que los políticos puedan actuar con integridad y compromiso hacia los ciudadanos.
Guanaro, al reflexionar sobre el futuro, ha mencionado que el accionar de Briceño podría sumar a su proyección como un potencial candidato a la presidencia, dada su ética de trabajo y su conexión con las necesidades de la población. Ella plantea que si más políticos siguieran su ejemplo, Colombia podría avanzar hacia una reconstrucción de la confianza pública en sus líderes.
La historia de Deisy Guanaro, con su carga de dolor y su firme determinación, continúa resonando en el debate sobre la justicia en Colombia, destacando la importancia de la reparabilidad y el apoyo institucional para las víctimas del conflicto armado.